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EDITORIAL: |
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EL "CONFLICTO" IBARRETXE Se percibe ya el final de la legislatura, con la probable convocatoria de elecciones anticipadas para el 25 de octubre de 2008. Tal parece el designio del Lehendakari tras su rocambolesca intervención en el Debate de Política General del pasado septiembre, en la que planteó un nuevo órdago a la democracia española con su pretensión de convocar, no ya uno, sino DOS referendos ilegales en 2008 y 2010. Se trata de una nueva huida hacia delante, un "Plan Ibarretxe II", en la que queda patente la incapacidad del nacionalismo para aceptar la legalidad y las reglas del juego democrático. Ibarretxe no tiene potestad para convocar "referéndum" de ningún tipo; legalmente, el único llamamiento a las urnas que puede efectuar es el de las elecciones al Parlamento Vasco, previa disolución de la Cámara. Tampoco el propio Parlamento puede autorizarle aquello que no es facultad de la Comunidad Autónoma; por tanto, una "autorización" política, sin base jurídica, como pretende el Lehendakari, tampoco tendría efecto alguno ni "legalizaría" la actuación de Ibarretxe. Todo forma parte de la deriva radical del nacionalismo, de su negativa a aceptar la realidad plural del País Vasco y de su permanente tentación totalitaria: imponer de la mano de ETA-Batasuna su modelo radical al conjunto de la sociedad democrática vasca. Pretenden saltarse la legalidad porque están cada día más lejos de poder cumplir los requisitos que los vascos establecimos al aprobar el Estatuto para modificar nuestro marco jurídico-político: mayoría en el Parlamento Vasco, mayoría en Congreso y Senado, mayoría en referéndum; por este orden. Incapaz de afrontar los problemas reales de la sociedad vasca -terrorismo, vivienda, deterioro de la sanidad y la educación, endeudamiento de las familias, etc...- el Gobierno Vasco, con todo el PNV detrás, actúa como si la independencia fuera el remedio de todos los males y el anhelo de alguien más que los más iluminados nacionalistas. A esta sociedad, con tales problemas y aspiraciones de democracia y libertad permanentemente frustradas, el Sr. Ibarretxe le da la espalda para terminar la legislatura como la comenzó: contra los vascos, nuestras aspiraciones y nuestro futuro. En las postrimerías de 2007, el PNV sólo ofrece tensión, inestabilidad y enfrentamiento entre vascos. A Ibarretxe sólo le queda una esperanza: que Zapatero, tras las Elecciones Generales, siga en la Moncloa y acabe por ceder a sus pretensiones como ha cedido a las de otros. Es decir, que resuelva el "conflicto" Ibarretxe repitiendo el dislate de Cataluña o tantos como hemos visto a lo largo de la legislatura. Los remedios son bien conocidos. La Justicia ha actuado cuando Ibarretxe ha desafiado la ilegalización de Batasuna y ha legitimado a Otegi; y lo ha hecho por más que el Lehendakari pretenda estar por encima de la ley y envolverse en su cargo para evitar someterse a los Tribunales. Pues bien, ante su nuevo órdago, la Justicia deberá actuar y el Gobierno no debe ceder. Y una cosa es segura: un gobierno presidido por Mariano Rajoy es la mejor garantía de defensa de la legalidad frente a las ensoñaciones independistas de Ibarretxe. |