25-M: 90 concejales y 10 junteros
Avanza la alternativa

El 25 de mayo, el PP de Vizcaya obtuvo los mejores resultados municipales y forales de toda su historia: más de 124.000 votos (20%), que se tradujeron en 90 concejales y 10 junteros; es decir, más votos, más porcentaje de voto y más representatividad que en 1999.

Los datos están en consonancia con los logrados por el PP en el conjunto del País Vasco (222.000 votos, 19,9%), una de las cinco Comunidades Autónomas en las que el PP ha mejorado sus resultados municipales de hace 4 años.

Hemos ganado posiciones en Guipúzcoa y hemos conservado el poder en Vitoria y en álava, sin que el reagrupamiento del voto nacionalista nos haya impedido afianzar nuestro avance.

En Vizcaya, por vez primera, tenemos presencia en la Mesa de las Juntas Generales; hemos obtenido representación, también por primera vez, en Górliz, Maruri, Ubide y Bérriz; y debemos destacar el buen comportamiento de comarcas como el Duranguesado, donde hemos ganado concejales en Elorrio y Ermua, y Uribe donde hemos obtenido el segundo escaño de Berango y Loiu.

En todos los grandes municipios el PP de Vizcaya ha conservado sus electos, con mejoras en votos y porcentaje. Ello nos ha permitido reeditar en Portugalete y Santurce los acuerdos de gobierno con el PSE-PSOE; mientras que en Bilbao y Getxo los concejales nacionalistas en su conjunto no suponen la mayoría absoluta de tales corporaciones, algo inédito desde 1979, pese a la extraordinaria movilización de su voto.

En cuanto a las Juntas Generales, en Vizcaya los 27 apoderados de PNV-EA (tres menos que PNV-EA-EH en 1999) suponen la menor representación histórica del conjunto del nacionalismo en nuestro parlamento foral; de hecho, sobre el total de 153 apoderados de las Juntas Generales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, los nacionalistas están por primera vez en minoría con 74 escaños; es decir, 11 menos que en 1999.

Pero, más que los resultados, el avance de la alternativa ha tenido su mayor reflejo en la constitución de los nuevos ayuntamientos. Los nacionalistas no han recuperado las cuotas de poder perdidas en 1999; y el 80% de los alaveses tienen alcaldes constitucionalistas, al igual -y esta es la gran novedad- que el 60% de los guipuzcoanos.

Y es que, en 1999, la suma del voto nacionalista (PNV-EA-EH) superaba el 55% del total; mientras que en 2003 el PNV-EA-Aralar, más los nulos de Batasuna, apenas suponen el 51%.

Esa es la dirección en que se mueve la sociedad vasca; una sociedad que, al renovar sus instituciones locales en 2003, ha expulsado de las mismas a ETA-Batasuna y ha configurado los ayuntamientos y las Juntas Generales menos radicales y menos nacionalistas desde el inicio de la Transición.