EDITORIAL:


PP, LA ALTERNATIVA

Llega el verano de 2004 tras un intenso mes de junio, en el que el Partido Popular del País Vasco ha superado importantes retos y tomado no menos trascendentales decisiones.

Si en toda España la recuperación de voto en las Elecciones Europeas ha sido una excelente noticia, en el País Vasco nos ha permitido superar de nuevo el 20% de los votos y evidenciar, en el escrutinio definitivo, el fracaso electoral de la coalición de la que forma parte el PNV (GALEUSCA), a la que hemos arrebatado su tercer escaño, que se convierte en el 24 del PP. Por voluntad, evidentemente, de los electores; pero es un dato más que evidencia la pujanza de la España constitucional frente a las sopas de letras nacionalistas.

Superadas con nota las europeas, el PP del País Vasco ha elegido a María San Gil candidata a Lehendakari para las elecciones autonómicas próximas; un proceso liderado por Carlos Iturgaiz, que logró finalmente trasladar al Comité Electoral -que preside Carlos Urquijo- una propuesta avalada por el conjunto de las direcciones regional y provinciales del partido. Se trata de una decisión que ratifica la madurez de nuestra organización y que permite trabajar en clave electoral y de futuro, comenzando por la elaboración del programa electoraly la estrategia del partido como alternativa al nacionalismo excluyente, en el poder desde hace 25 años.

La aprobación de la Constitución Europea, con lo que supone de varapalo al Plan del Sr. Ibarretxe y al nacionalismo euroescéptico; la renuncia del PSE-PSOE a ser alternativa real y sus amenazas a la autonomía vasca (Maragall pretende suprimir el Concierto Económico); y los "guiños" entre Otegi y López, con el impulso de Eguiguren, son otros tantos datos para saber que la única alternativa efectiva es el PP del País Vasco.

Es decir, sólo el PP y María San Gil garantizan la posibilidad del cambio político en Euskadi; sólo el PP ha creído siempre en la necesidad de la alternativa y ha sido coherente en sus planteamientos; y sólo el PP puede lograr que los socialistas no "regalen" al PNV otros diez años en el poder, como complemento "útil" para lograr mayorías. El PSE-PSOE no supo ocupar la Lehendakaritza ni cuando ganó las elecciones al PNV en 1986. Ahora, la posibilidad de materializar la alternativa depende de la fortaleza del PP.