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EDITORIAL: |
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Antes de final de año, el PP del País Vasco renovará la totalidad de sus estructuras autonómicas y provinciales, con la celebración de los correspondientes congresos. Se trata, en efecto, del mismo proceso que, tras el Congreso Nacional, se está viviendo en toda España; pero en Euskadi su importancia es todavía mayor. En este mismo trimestre, el Plan de Ibarretxe finaliza su recorrido parlamentario en fracaso; en fracaso político si no logra los 38 votos en la Cámara; y en fracaso democrático, si los obtiene gracias al apoyo de Batasuna. Y también en este trimestre se inicia la precampaña de las elecciones autonómicas de 2005, en las que el PP, encabezado por María San Gil, apuesta de nuevo por el cambio político. Nuestros congresos deben servir, por tanto, para actualizar la alternativa, para reforzarla, para potenciar programas y mejorar su proyección pública. De nuestro acierto en este proceso dependen en buena medida nuestras opciones en las urnas dentro de unos pocos meses. Es por ello el momento de recordar que una organización política, construida en torno a principios y convicciones, debe estar al servicio de los ciudadanos, y no cautiva de ambiciones personales o disputas de patio de colegio. Los ciudadanos no perdonan las divisiones internas y premian, en cambio, la coherencia y la unidad de las organizaciones políticas. Con este compromiso afrontamos el inmediato futuro; pensando en construir equipos, renovar por adición, atesorar experiencia e incorporar nuevas ideas; actualizar, en definitiva, un partido y un proyecto político capaz de garantizar la alternativa política al PNV. Sabemos que la unidad es nuestra fortaleza-; y sabemos que unidos tenemos ganado buena-parte de nuestro crédito social y electoral en el próximo futuro. Por ello nuestros congresos deben ser el mejor escaparate de las propuestas que queremos trasladar a nuestra sociedad. |