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EDITORIAL: |
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En el Debate de Política General del pasado 27 de Septiembre, el Lehendakari Ibarretxe hizo pública su pretensión de convertir el País Vasco en un "Estado Libre Asociado" a España y una "Región Asociada" a Europa; es decir, una independencia singular, asimilable a la posición de Puerto Rico respecto a Estados Unidos. Tal desatino es todo lo que se le ocurre al PNV, empeñado en ir a la contra de la sociedad democrática; una sociedad que, pese a la férrea oposición de los nacionalistas, ha decidido derrotar a ETA y poner fin a la impunidad de los verdugos, y que sabe que se juega su futuro en la lucha por la libertad. El Lehendakari, traicionando sus compromisos electorales, ha terminado por convertir el independentismo de ETA en seña de identidad de su gobierno, olvidando a la mitad de los ciudadanos; trata con ello de disputar a ETA-Batasuna su espacio electoral, alejándose a la vez de las aspiraciones de paz en libertad de la mayoría de los vascos. Por fortuna, hay un doble límite a la pretensión de Ibarretxe de "lanzar por la borda" los logros de 25 años de autogobierno: la legalidad, tanto estatutaria como constitucional o europea; y, sobre todo, la propia sociedad, cuyos representantes ya le han dejado claro a Ibarretxe, en su famosa "ronda", que no cuenta con la universidad, los empresarios, buena parte de los sindicatos o la oposición parlamentaria para dar impulso a su pretensión independentista. Y es que sólo Ibarretxe ignora que no se derrota a los terroristas con entrevistas en Lehendakaritza, que les legitiman, ni dándoles la razón; y que la asignatura pendiente de nuestra sociedad en el 2002 sigue siendo la libertad. ¿Habrá oído el Lehendakari el mensaje de 150.000 vascos en las calles de San Sebastián, convocados por "Basta Ya"?
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