La ponencia valora las recientes decisiones en la lucha contra ETA-Batasuna como un impulso trascendente en la lucha por la libertad en el País Vasco, que pone fin a la impunidad de los verdugos; y respalda la voluntad democrática de la mayoría social menos radical y menos nacionalista en la historia del País Vasco.

Frente a la confusión y el victimismo del nacionalismo, menos demócrata cuanto más radical, el PP del País Vasco apuesta por la defensa de los derechos y libertades individuales, y su libre ejercicio, para lograr la plenitud democrática en el País Vasco.

 

Cuando ETA y PNV se disputan la hegemonía nacionalista, entre actos de barbarie y llamamientos a la independencia, la sociedad vasca precisa de otras referencias políticas para ganar la libertad.

El PP del País Vasco reafirma su compromiso democrático y, en el nuevo mapa político originado por la desaparición de Batasuna, se propone ser alternativa de libertad al régimen nacionalista y ampliar el cambio político en las próximas elecciones municipales y forales de 2003, con más presencia, más listas y más participación.

La economía vasca arrastra desde hace 30 años una serie de lastres que impiden que los vascos tengamos el desarrollo económico y social que deberíamos. El primer lastre es el terrorismo de ETA, que con sus asesinatos, amenazas y chantajes ha conseguido que un gran número de empresas y empresarios vascos tengan que exiliarse. El segundo lastre es la permanente inestabilidad política e institucional que desde el nacionalismo gobernante se practica. A nadie se le anima a invertir desde unas instituciones que ellas mismas se deslegitiman.

Tan importante como los anteriores lastres es la política económica del Gobierno Vasco, que prima su interés político frente al general, favoreciendo la creación de empresas innecesarias, porque ya existen en el mercado otras (ej.: Telefonía), lo que impide la libre competencia y favorece el clientelismo que se incentiva con la política de subvenciones o contrataciones públicas directas y la actuación del sindicalismo nacionalista, que prima sus objetivos políticos frente al interés de los trabajadores.

El Partido Popular plantea y defiende que se puede hacer otra política, como lo ha demostrado el gobierno de España, que prime el interés general, empezando por la creación de empleo y el desarrollo económico sostenible. Para ello tenemos los instrumentos necesarios, dimanantes de la Constitución, el Estatuto y el Concierto Económico.

España es uno de los países del mundo occidental que ha realizado mayor esfuerzo descentralizador durante los últimos veinticinco años. La descentralización política y administrativa no tiene parangón en los países de nuestro entorno.

Ahora bien, si el esquema de organización política y administrativa es hoy una realidad descentralizada, el proceso de traspaso de competencias desde el Estado a la Comunidad Autónoma Vasca no ha tenido reflejo equivalente en el siguiente escalón territorial: la Administración Local.

Es necesario dar un paso más. El PP del País Vasco tiene que ser capaz de dar un impulso decidido a esta nueva aproximación de la Administración a los ciudadanos. Hemos de ser capaces de desarrollar las administraciones forales y municipales para culminar un modelo coherente y estable de organización territorial.

El Partido Popular del País Vasco es un partido profundamnete autonomista y municipalista, y la segunda descentralización es la que están esperando los ayuntamientos vascos.