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EDITORIAL: |
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Solidarios con Galicia y con cuantos se siguen viendo afectados por la catástrofe del "Prestige", las vascos no podemos olvidar que ETA continúa siendo el principal y más difícil problema de la sociedad española; los esfuerzos realizados han permitido reducir la capacidad de los terroristas para hacer daño, acreditando lo acertado del camino de firmeza democrática por el que apostaron el Gobierno de la Nación y una amplia mayoría social hace algunos años. El año 2002 ha significado el fin de la impunidad para los terroristas y para muchos de los medios empleados en la generación del terror; en el 2003, el impulso de las reformas legales necesarias para el cumplimiento íntegro y el incremento de las penas a los terroristas representa la voluntad inquebrantable de agotar los instrumentos del Estado de Derecho en la lucha contra ETA. Una vez más, sin embargo, el PNV no sumará su esfuerzo al del conjunto de los demócratas. Criticó el cierre de EGIN, el encarcelamiento de la mesa nacional de HB o la disolución de JARRAI, por recordar algunos ejemplos; se opuso a la ley de partidos, al procedimiento de ilegalización de Batasuna y a su suspensión por el Juez Baltasar Garzón; este mismo mes, el Lehendakari salía a la calle bajo el lema "ETA kanpora", mientras el alcalde de Getxo dedica plazas a etarras, el alcalde de Bilbao se niega a disolver Batasuna y Anasagasti se opone a la disolución de ayuntamientos que colaboren con el terrorismo. Ninguna coherencia, como se ve, a la hora de pasar de la pancarta a los hechos. Lograda la aprobación de los presupuestos para 2003 con argucias y carambolas, el Lehendakari vuelve por donde solía: oponerse a cuanto sea eficaz contra ETA-Batasuna, como señuelo electoral para sus antiguos votantes. ¿Qué hace falta para que el PNV y el Gobierno Vasco se comprometan activamente en la derrota de ETA-Batasuna más alla de criterios de utilidad y rentabilidad político-electoral? ¿para cuándo "ETA kanpora" todos los días y a todas horas, en toda su acción política y de gobierno? Una vez más, nacionalistas antes que demócratas. |