Vivimos en la sociedad de las prisas. Llegamos tarde a casa, corriendo y sin tiempo para hacer la compra. ¿Seguro? La solución la tenemos muy cerca, debajo de casa.

Es el comercio tradicional, el de toda la vida Ąpor qué lo defiendo? Seguramente por lo que me paso hace poco: tenía una tulipa y quería hacer una lámpara; necesitaba un pie, un casquillo, un interruptor, una bombilla y dos metros de cable ¿dónde conseguir estas cosas?

Fue en la tienda de electricidad de mi barrio donde, mi vecino, entre sonrisas y bromas, sin chocar con nadie, en diez minutos me enseño a unir los cinco objetos que me estaba vendiendo. "Y la lamparita se me encendió".

Como simple consumidor, lo veo claro. Pero además como ciudadano que observa la vida social de mi barrio, me paro a pensar y pregunto: ¿Puede alguien imaginar un domingo sin la panadería o el quiosco? Alguno de nuestros hijos o hijas ¿podría vivir sin la tienda de golosinas, el video club o el disco-pub? La zapatería, la ferretería, la librería, la droguería el todo a cien ¿qué sería de nuestro cotidiano vivir sin ellas?

¿Puede algún experto en macro-micro economía explicar, de forma sencillita, la importancia de este sector para el pueblo? ¿Cuántas personas trabajan en el pequeño comercio? ¿Qué % de riqueza genera para Getxo? Algún sociólogo ¿sabría explicar cómo convivir sin las tiendas?

Nuestro partido, nuestros concejales entienden de ello, se preocupan por el tema y, por eso, pretenden una concejalía específica del comercio realmente implicada en sus problemas y que aporte las soluciones que este colectivo, imprescindible para nuestro municipio, necesita.