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La historia, y sobre todo el futuro del País Vasco, no puede
ser una sucesión interminable de enemigos, que nunca entienden
que nunca comprenden, que al final, nunca dejan de ser enemigos, sino
que cada día son más enemigos, que parecen que siempre
son incapaces de entender, de interpretar, un problema tan complejo,
tan difícil, que por lo visto sólo los que son muy radicales
se aproximan a su entendimiento y comprensión. Por eso, hablando
de la alternativa que necesita este país, necesita y tiene una
obligación democrática y ética, urgente y de primer
orden.
Nosotros, también nosotros tenemos que saber recuperar la ilusión,
confianza, la esperanza en lo vasco, en los vascos, en nuestra sociedad,
en nuestras instituciones, porque es la base fundamental de cualquier
proyecto político de futuro. Pero como la misma vida, sabiendo
que uno nunca recupera la confianza en uno mismo si al mismo tiempo
no recupera la confianza de los demás y en los demás.
Repito, la confianza de los demás hacia nosotros, y en los demás
por nuestra parte.
Recuperaremos la confianza en nosotros mismos recuperando la confianza
de los demás españoles, recuperaremos la confianza en
nosotros mismos si recuperamos la confianza en los demás españoles,
en la unión europea. Recuperaremos la confianza en el País
vasco, recuperando la confianza en España. Ese es el camino de
recuperar la confianza en nosotros mismos y recuperaremos la confianza
en nosotros mismos recordando que al mismo tiempo que esta tierra que
este paíís sin duda tiene derechos pero que correlativamente
y al mismo tiempo tiene un conjunto de obligaciones, derechos y obligaciones,
y de la misma manera que una persona no es persona si sólo tiene
derechos y nunca tiene obligaciones, el País Vasco no tendrá
madurez política si al mismo tiempo no sabe entender que además
de los derechos tiene un cúmulo de obligaciones por nuestro bienestar
por nuestro desarrollo y por lo que significa en la historia de España
esta tierra.
Por eso, los vascos que huimos de la radicalidad, los vasos normales,
tenemos derecho al cambio, tenemos derecho a la regeneración,
tenemos derecho a la libertad, tenemos derecho a la esperanza, tenemos
derecho al juego limpio, tenemos derecho a la normalidad, pero también
tenemos la obligación, el deber, de dar la espalda a la ambigüedad,
al doble lenguaje, a la mala fe, a la hipocresía, a la exclusión,
a la amenaza, a la coacción, a la ruptura, al miedo, sobre todo
al miedo.
Al miedo físico a ETA. El miedo reverencial al PNV. El miedo
a que en esta tierra no puede haber un gobierno sin nacionalistas. Al
miedo, al miedo como hecho diferencial del nacionalismo vasco. Tenemos
la obligación de que el pueblo vasco se sacuda el miedo. De que
sea o deje de ser el pueblo gobernado por el miedo, el pueblo humillado
por ETA. Y el pueblo abandonado en los últimos años por
el PNV.
Por eso, queridas amigas y amigos, me vaís a permitir, que
termine adelantando y ofreciendo a todos los vascos un compromiso político
con y para la libertad. Un compromiso político, pero también
personal. un compromiso con todos los vascos, que es casi un contrato,
que resume lo que será este cambio que pretendemos para el País
Vasco, y que también, resume lo que no se da este cambio, un
compromiso que yo quisiera resumir en 10 puntos.
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Primero:
No será una revancha. No habrá revancha, porque la revancha
es la antítesis y lo contrario de lo que nosotros somos. Porque
fracasaríamos en nuestro objetivo por la libertad, habrá
regeneración democrática, habrá igualdad de oportunidades
y de condiciones para todos los vascos. Habrá comodidad política
y social para los nacionalistas y los no nacionalistas como se ha demostrado
que es posible en Alava, habrá un país de todos y para todos,
un espacio de convivencia y tolerancia. Pero no habrá revancha,
habrá libertad.
Segundo: No
habrá engaños ni ocultamientos. Ni medias verdades ni
medias mentiras, ni estratagemas políticas de corto recorrido,
habrá otra manera de hacer la política, diciendo la verdad,
con claridad, con limpieza democrática, con honestidad, los vascos
sabrán siempre lo que esta haciendo su gobierno, porque no habrá
ya mas mentiras, habrá una regeneración ética y
moral a la manera de concebir la política, habrá honestidad.
Tercero: No
habrá debilidad ante los violentos, no habrá complicidad
con los violentos, no miraremos hacia otro lado, no seremos engañados
ni hipnotizados por ETA, habrá firmeza democrática, habrá
tenacidad democrática, habrá perseverancia hasta que el
terror, la muerte, y el miedo sean definitivamente desterrados de aquí,
habrá fortaleza moral, y firmeza para la desarticulación
total de ETA.
Cuarto: No
habrá ambigüedad, ni hipocresías, ni dobles lenguajes,
ni reparto de papeles, no diremos una cosa aquí y otra allí,
no hablaremos con dos portavoces diferentes, no hablaremos en un tono
distinto en función de lo que interese a nuestro partido político,
se terminó la esquizofrenia política, seremos siempre
los mismos, como lo hemos sido en la oposición y en el gobierno.
Quinto: Habrá
fiabilidad política, habrá certeza política, habrá
seguridad política, habrá seriedad política, y
tendremos palabra, recuperaremos para la política vasca el valor
de la palabra dada. No habrá en el Gobierno golpes de timón,
ni derivas repentinas hacia ninguna parte, ni huidas hacia delante ni
hacia atrás, ni movimientos permanentes que generen incertidumbre
en nuestra sociedad, que dramaticen la política, que angustien
permanentemente a la gente de bien, habrá estabilidad, habrá
sosiego, habrá satisfacción política, porque la
buscaremos, porque hay razones para encontrarla, daremos certidumbre,
daremos confianza.
Sexto: No habrá
imposiciones de ningún tipo, ni en el orden cultural, donde preservaremos
la gran pluralidad vasca, donde potenciaremos la libertad de expresión
y de creación, y en el orden educativo, donde trataremos de desterrar
el odio y el rencor, donde vamos a poner el máximo acento en
la regeneración ética y moral de la enseñanza,
en la propia libertad real de elección, y en el orden económico,
donde ampliaremos la libre concurrencia sin falsos clientelismos. Y
en el orden social, donde estableceremos las condiciones básicas
de seguridad y libertad para todas las personas, y los grupos que puedan
desarrollar sin miedo todas sus potencialidades. Nos comprometemos los
miembros del PP vasco de derrotar un ambiente político y social
que ha destrozado muchas familias, que ha eliminado muchos valores,
y que ese ambiente es el auténtico responsable de los crímenes
de los asesinatos de la lacra del terror que hemos padecido a lo largo
de estos años.
Séptimo:
No habrá operaciones de deslegitimación de las instituciones
democráticas vascas ni operaciones de desbordamiento constitucional,
ni traiciones al estatuto. Recuperaremos la dignidad y los hábitos
democráticos de las instituciones. Habrá centralidad política
y protagonismo del Parlamento Vasco. Habrá un gobierno serio
habrá normalidad institucional, habrá lealtad al estatuto
como casa común de todos los vascos.
Octavo: No
se hipotecará la libertad y la seguridad de las personas por
razones de táctica política. Desterraremos la política
de la policía autonómica vasca y de sus mandos. La política
es incompatible con la policía. La policía tiene que ser
profesionalidad, competencia, y por nuestra parte respeto y confianza
a su labor cotidiana. Los ciudadanos vascos sabrán desde el primer
día que su policía autonómica estará en
las calles para protegerles de la violencia, de la coacción,
del vandalismo y del miedo. Se potenciará la profesionalidad
de una Ertzaintza. Que ya nunca recibirá instrucciones sea el
momento que fuera, para llegar tarde porque no conviene detener a un
delincuente de violencia callejera. Habrá una policía
autonómica que colaborará en el grado máximo con
la guardia civil y con el cuerpo nacional de policía sin complejos
porque todos están para lo mismo. Los vascos tendremos una policía
que empezará a ser de verdad respetada por el poder político.
Noveno: No
se hará tráfico político con la violencia. No se
caerá en el cambalache del miedo y se pondría precio a
la paz. Ni la libertad del los vascos será una mercancía
con la que los políticos como si fueran mercenarios pudieran
negociar. Habrá defensa a ultranza y sin titubeos de la libertad
de todos los vascos. La libertad es el valor de los valores. Y la libertad
es el camino y es el elemento esencial para que haya paz de verdad y
diferente a la paz de los cementerios en nuestra tierra.
Décimo: No habrá
desprecio a las víctimas. No habrá olvido para las víctimas
del terrorismo. Para quienes han luchado por la libertad. Habrá
restitución moral. Habrá recuerdo. Habrá honor
para ellos. Y lo habrá muy especialmente en todos y cada uno
de los rincones del País Vasco. Habrá proximidad y solidaridad
institucional con ellos. Porque de como se trate a las víctimas
del terrorismo depende y dependerá la regeneración ética
y moral que necesita la sociedad vasca. Y nunca confundiremos y mezclaremos
a las víctimas de los verdugos.
Estos son, queridas amigas y amigos los diez rasgos que enmarcan el
compromiso como candidato a lehendakari. Que he querido presentar hoy
a todos los vascos desde este estadio de Medizorroza.
Nosotros no venimos a crear más problemas de los que tiene el
País Vasco. Venimos para recuperar la libertad. Para procurar
la regeneración y la estabilidad, para preservar la pluralidad
vasca, para hacer ese cambio tranquilo y sin sobresaltos que necesita
este país que tanto queremos y que tanto amamos.
Veinte años de hegemonía nacionalista , triste final
en Estella , pacto con ETA, sometimiento a ETA. El nacionalismo fruto
de sus contradicciones doblegado y derrotado por ETA y por eso el pueblo
vasco tiene derecho a la alternativa , tiene derecho a tener otra imagen
, a cambiar esa imagen negativa que día a día el nacionalismo
ha ido forjando sobre lo vasco , tiene el derecho a sacudirse de encima
el falso hecho diferencial del odio , del agravio, del falso victimismo,
del rencor y del miedo. Tiene derecho a librarse de las ataduras de
los mitos y de las falsedades históricas . La gente del País
Vasco tiene derecho a ser libre , a vivir tranquila , a estar en una
sociedad normal como en cualquier lugar de España y en cualquier
lugar de Europa.
Creo por ello, siempre he creído en el valor del cambio , pero
hoy creo firmemente en la necesidad del cambio en el País Vasco
, como creí, defendí, creo, sigo creyendo y seguiré
defendiendo el valor de la Constitución , el valor del Estatuto
que sacamos adelante en los años 80 . Como creí y sigo
creyendo en el valor de la Transición , de la democracia y como
creo en la Constitución y como creo en la autonomía y
como creo en el País Vasco se que hay que cerrar un ciclo , hay
que inaugurar otro y hay que hacerlo por lealtad a la Constitución
, por lealtad al País Vasco, por lealtad a España y por
lealtad a la libertad . Y algunos creen que la resistencia al cambio,
es decir, el miedo, es decir el único aliado que algunos tienen
hoy en el País Vasco va a limitar aquella rebelión social
que sacudió Ermua, que ha sacudido a nuestra Universidad , a
nuestra juventud , a nuestros intelectuales, pero se olvidan que en
nuestra tierra las mareas son siempre vivas , nunca son mareas muertas.
La marea cuando es alta sube más de lo previsto y la marea cuando
es baja , baja más de la previsión . La marea del cambio
no es cualquier marea es la más viva de todas las mareas y la
campaña, el esfuerzo, lo que hoy estáis haciendo hoy aquí
no lo dudéis , confirmaré que nos encontramos ante la
marea más viva de todas las posibles , la marea de la libertad.
Muchas gracias.
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