Los vascos llevamos dedicados demasiado tiempo y energías en discutir sobre los marcos políticos, mientras a nuestra economía se le dedica menos esfuerzos políticos de los que necesita.
Los problemas siguen estando ahí, el paro sigue agobiando a un enorme número de vascos, nuestra industria sigue sin encontrar un horizonte de crecimiento que haga olvidar la época de la reconversión y los vascos seguimos con una presión fiscal mayor de la deseable y razonable, mientras las propuestas de reforma fiscal, en concreto la propuesta de reforma explicitada por el PNV en estos últimos meses y que se ha denominado "Libro Blanco de la Reforma del IRPF en el País Vasco", no hacen sino empeorar nuestro bolsillo.
Uno de los grandes activos necesarios para el avance económico es la capacidad de dialogar con los representantes de los trabajadores, nunca en Euskadi la ausencia de diálogo había sido tan importante. Este no es un buen síntoma, y lo que es peor, esta situación dificulta el que se genere un buen clima social, necesario para un crecimiento sostenible de la economía.
El empresario tradicional vasco, el pequeño y mediano empresario, y los comerciantes son los más cualificados elementos generadores de riqueza y por tanto de empleo en Euskadi y debe prestársele una atención muy especial. Algunas de las decisiones tomadas por el Gobierno Vasco hasta el momento sólo han logrado entorpecer la activación de este sector como generador de empleo, situación que debe replantearse.
España, y con ella Euskadi, se ha incorporado al Euro, a la Europa del futuro, pero el Euro no es una meta, sino el inicio de una nueva etapa. Es preciso saber aprovechar plenamente las oportunidades que representa el euro, lo que exige seguir profundizando en una política que garantice el crecimiento sostenido de la Economía.
En el nuevo contexto de la Unión Económica y Monetaria las políticas de regulación de demanda (monetaria y presupuestaria) seguirán estando firmemente comprometidas con el objetivo de estabilidad. De las dos políticas en una de ellas Euskadi tan sólo podrá recibir los efectos de la política hecha por el Gobierno central, la política monetaria, pero de la política presupuestaria será plenamente responsable ante toda la sociedad.
El margen de la política presupuestaria está en la reestructuración del gasto. La eficiencia en la gestión significa que deben destinarse más presupuesto cada vez a políticas de competitividad (inversión en capital humano, tecnológico e infraestructuras).
El impulso al crecimiento y la creación de empleo en el País Vasco descansará, cada vez más, en las políticas de flexibilización y modernización de nuestra economía, así como en políticas activas de apoyo a los sectores productivos (Pequeña y Mediana Empresa, turismo y comercio exterior e interior)
En un clima generalizado de recuperación económica como la que se vive en la actualidad en España y en Euskadi en particular, con crecimiento de la economía vasca en 1997 superior al 4%, se siguen dando circunstancias que se compadecen poco con este buen clima, como es que el nivel de producto interior per capita en Euskadi sigue estancado, mientras en otras zonas de España se han acortado de forma muy importante las distancias con la media de Europa, especialmente de 2 años a esta parte.
Algo se habrá hecho mal en el País Vasco. En algo nos habremos equivocado al utilizar nuestros instrumentos de autogobierno, cuando se han revelado ineficaces para dotar de mayor prosperidad al País Vasco. Mientras no se sea capaz de reconocer esta realidad, difícilmente se estará en condiciones de ponerle remedio.
A la economía vasca le está costando innumerables esfuerzos recuperar nuestra histórica competitividad. El problema de la economía vasca no puede hacerse descansar exclusivamente sobre la reducción de los importantes costes salariales de nuestra comunidad, ni siquiera sobre una más que mejorable productividad, ni lo es tampoco la jornada de trabajo El problema de la economía vasca es nuestra bajísima tasa de ocupación.
El auténtico reto está ahí, el ser capaces de crear las condiciones para que la inversión productiva crezca en el País Vasco y ello se traduzca en un incremento de la tasa de ocupación, manteniéndose constantes las mejoras en nuestros niveles de productividad.
El problema de la economía vasca es un problema de creación de empleo. El Gobierno del Partido Popular actuará con firmeza y urgencia sobre los principales factores que pueden permitir un mayor crecimiento de la economía, o lo que es mejor, un crecimiento sostenido y saludable de nuestra economía y una significativa disminución del paro. Se debe actuar de forma más audaz para favorecer nuestras exportaciones, que si bien se han incrementado en los tres últimos años, lo hacen de forma más tímida de lo que nuestro potencial económico puede alcanzar.
La captación de inversión productiva para la creación de nuevas empresas debe ser real y no formal. El actual Gobierno Vasco está más persuadido en realizar grandes operaciones propagandísticas para atraerse grupos industriales extranjeros con gran capacidad publicitaria que a generar una verdadera y continuada acción encaminada a generar mayores recursos productivos internos aún con menor repercusión mediática para los consejeros de turno.
En este sentido el Partido Popular del País Vasco muestra su preocupación por el escaso atractivo que sigue presentando el País Vasco para captar inversión extranjera en los últimos 15 años. Las inversiones realizadas se han materializado mayoritariamente a través de adquisiciones de empresas, lo que viene a demostrar que esa inversión no se ha orientado a la creación productiva, sino que se ha convertido en un instrumento de penetración comercial en nuestro mercado de los competidores extranjeros.
En Europa tras los primeros pasos dados para la definitiva Unión Monetaria nos esperan épocas de competencia abierta entre empresas, sectores y regiones enteras que van a provocar cambios importantes en las posiciones iniciales de partida. En Euskadi no partimos de cero ni del último lugar: disponemos de un capital humano con un siglo de experiencia industrial, con capacidad de innovación y tenemos margen de maniobra en materia financiera y fiscal
Con la Unión Europea más que encaminada y la internacionalización de la economía, cada vez más extensa tras los acuerdos del GATT, no sólo no aparecen ante nosotros obstáculos sino un mercado de centenares de millones de consumidores que suponen oportunidades de crecimiento y progreso para nuestras empresas y mayores dosis de bienestar para el País Vasco. Sería una irresponsabilidad frente a las generaciones que han de venir no aceptar el reto y prepararnos para ganarlo.
En esta tarea desarrollaremos políticas que mejoren el buen marco general, en el que se desenvuelven nuestras empresas, teniendo presente que en el diseño de ese marco tenemos una capacidad limitada de actuación pero sin renunciar a utilizar el margen de maniobra del que disponemos. Igualmente, habrá que desarrollar actuaciones que vayan dirigidas a sectores y problemáticas concretas, seleccionando prioridades y objetivos y evaluando y controlando resultados para no derrochar recursos públicos.
La prioridad absoluta que el Partido Popular del País Vasco se compromete a desarrollar desde el Gobierno Vasco la va a constituir este objetivo elemental: la creación de empleo para aumentar nuestra tasa de ocupación acercándola a los niveles europeos. No basta con generar crecimiento económico si no va acompañado de una sustancial reducción de nuestros índices de paro.
El Partido Popular, en concreto el Gobierno de José María Aznar, ha demostrado cómo esto es posible, logrando un incremento de afiliaciones a la Seguridad Social en dos años de 1.000.000 de nuevas afiliaciones. En tres años, desde que el Gobierno del PP ganara las últimas elecciones generales, se superaró la mítica cifra de 800.000 nuevos puestos de trabajo que el PSOE incumplió y el Partido Popular sin falsas promesas y sin alharacas ha logrado ofrecer a los trabajadores españoles.
En Euskadi también el PP del País Vasco puede demostrar cómo el crecimiento económico puede y debe venir seguido de un mayor crecimiento del empleo logrado.
1. La política de empleo realizada hasta ahora
Hace tan sólo unas semanas se debatía en el Parlamento Vasco, 67 páginas de documento del Departamento de Trabajo del Gobierno Vasco de las que 19 (páginas) se referían a hechos concretos. El resto, más del 70% del documento, era teoría, pura y dura. Parte de aquel documento llevaba por altisonante título: "Una nueva política de empleo".
Esta es la foto fija que describe la actual política que sobre empleo esta desarrollando hasta ahora el Gobierno Vasco: teoría descriptiva y muchos folios sobre el paro.
Mientras tanto los agentes sociales han criticado al Gobierno por no haber negociado nada con ellos. Por supuesto, el reino de la creación teórica no exige de pactos.
Los hasta ahora responsables de reducir el paro en Euskadi se sienten complacidos porque los datos de empleo van bien. Obviamente, el esfuerzo desarrollado por la economía nacional -en la cual se integra como es lógico la vasca- para situarnos en el espacio europeo, ha logrado un escenario altamente positivo también para nosotros. Los índices son buenos en todos los aspectos y su resultante en términos de creación de empleo determina un tratamiento favorable a las escandalosas cifras de paro respecto de las que nos lamentamos habitualmente.
Sin embargo, de la mano de la actual complacencia se detecta una especie de pesimismo antropológico por parte de los hasta ahora responsables del Departamento que determina que la tasa de crecimiento sólo reducirá el paro hasta un 17,6% en el ya próximo 2002.
El Partido Popular del País Vasco no tendría nada que objetar a lo que sigue siendo una formulación teórica, más que nada por las muchas veces que han tenido que revisar los datos durante la pasada legislatura, al compás de un crecimiento económico que no se imaginaban.
Para el Partido Popular del País Vasco no sólo es esta su obsesión sino que está convencido de estar ante el debate de finales de este siglo. ¿Cómo resolver el problema del paro?. ¿Cómo traducir crecimiento económico a crecimiento del empleo?. ¿Cómo debe repartirse el trabajo?. ¿Es inevitable acudir a fórmulas de reparto porque el crecimiento del empleo nunca llegará a ser suficiente?.
Por ejemplo se ha hablado mucho últimamente en Euskadi sobre la reducción de la jornada a 35 horas, debate hasta el momento esencialmente teórico y quizá sea ya el día en que los partidos políticos vascos debamos analizar más lo concreto que la teoría, y ahí sí que el Partido Popular del País Vasco nota bastantes deficiencias en la actuación del ejecutivo vasco.
En opinión del Partido Popular del País Vasco la trasferencia de la competencia en políticas activas de empleo es hacer un esfuerzo por atraer un instrumento práctico para generar empleo, esfuerzo que, inexplicablemente, el actual Gobierno Vasco no quiere acometer. Nada menos que 18.365 millones de pesetas se están dejando de administrar por la Comunidad Autónoma Vasca por un problema de simple terquedad del Gobierno Vasco.
Esta actitud política, que luego conduce a la falta de consenso entre los partidos vascos, lleva necesariamente a la deslegitimación de organismos creados como Langai, que ya se ha revelado todo lo ineficaz que puede ser una base informática de datos que es en lo que se ha convertido.
La reforma laboral iniciada por el Ministerio de Trabajo, también debatida en Euskadi ampliamente durante el pasado 1997, recorre su camino de forma positiva, a juicio del Partido Popular del País Vasco. Entre mayo de 1.997 y mayo de 1.998, se han creado casi un millón de contratos indefinidos, su peso porcentual se ha triplicado y la media diaria para este tipo de contratos ha mejorado 2,76 veces. Siendo así que el 62% de la contratación indefinida corresponde a contratos previamente temporales, que el 59% afecta a jóvenes menores de 30 años y que afecta en mayor medida a las pequeñas empresas (ha pasado del 44 al 64%).
Sin embargo la contratación temporal sigue siendo la asignatura pendiente del sistema, que la reforma laboral no lo ha cambiado todo y que hay un camino importante por recorrer.
Acerca del reparto de trabajo y de los esfuerzos hechos en esta materia por los actuales gestores públicos, en un informe del Gobierno Vasco de 8 de enero de 1998, sobre los resultados del Decreto de Reparto de Trabajo del ejecutivo autónomo, 281 de los supuestos subvencionados - más del 90% de los casos - correspondían a la rúbrica "maternidad u adopción, excedencia por cuidado de hijos y guarda legal". Esto es, los supuestos que siempre conllevan una sustitución del trabajador. Por lo que se está retribuyendo, con la no despreciable cifra de 121 millones de pesetas, algo que los empresarios ya harían sin necesidad de ayuda.
El Partido Popular del País Vasco no está de acuerdo con lo que algunos han apreciado en Euskadi como un método imaginativo para crear empleo, la propuesta de la ministra francesa Aubry, que es coherente con la estimulación de la demanda de los "nuevos yacimientos de empleo" evocada por su progenitor, Jacques Delors.
Se trataría de crear - para Francia - 350.000 empleos juveniles,
mediante contratos de 5 años de duración, financiados
al 80% por fondos públicos. La idea central consiste en
convertir subsidios en salarios. El riesgo de esta iniciativa
es que estos empleos acaben en el sector público, pasados
los 5 años, en lugar de alentar a la iniciativa privada
a que los cree. Algunos sindicatos, además, están
preocupados por la eventual aparición de "funcionarios
de segunda", con salarios mínimos y contratos temporales.
Lo cierto es que los logros vascos en este aspecto resultan cortos:
140 puestos de trabajo y 98 millones de pesetas.
2.
Las propuestas del Partido Popular del País Vasco para
alcanzar una "Sociedad de activos".
La necesidad de potenciar una "sociedad de activos", requiere un conjunto de medidas que ayuden a los desempleados a competir activamente en el mercado de trabajo.
Precisamente nuestra sociedad padece, de un lado, una penuria de cualificaciones que se consideran necesarias para lograr un crecimiento estable, y de otro, unas tasas de desempleo y de actividad muy divergentes en relación con los países del ámbito comunitario de que formamos parte.
A ello contribuyen, además los bajos niveles de instrucción de nuestra población adulta, sobre los que recae en gran medida el peso de los ajustes económicos y que son el antecedente de su exclusión social.
En esta situación, se estiman necesarias una serie de medidas que permitan a los desempleados mantener contacto con el mercado de trabajo cuando la oferta de empleos es escasa o inadecuada, atribuyendo a la oportunidad de trabajar mucho más valor que a la de vivir de las transferencias públicas. Y entre los diversos programas que integran la política de mercado de trabajo son los de formación los que se han revelado más eficaces, al poder reducir el desempleo de larga duración e incrementar la adaptabilidad de dicho mercado.
Para ello, el Gobierno del Partido Popular del País Vasco defiende la necesidad de asociar, en un enfoque integrado, las medidas activas sobre el mercado de trabajo y las condiciones de acceso a las prestaciones por desempleo, pues ambas se complementan y refuerzan mutuamente a fin de volver a insertar al desempleado en la vida activa, especialmente en una época donde la elevación de los niveles formativos es imprescindible para no aumentar el número de excluidos de la "sociedad de activos"
El tipo de empleo creado en los últimos años se ha basado, salvo en los últimos meses, en el progresivo incremento de los contratos temporales. La actual tendencia dimanante de la política ejercida por el Ministerio de Trabajo, consistente en ir progresivamente reduciendo el trabajo precario, debe seguirse en Euskadi. Esta tendencia, de seguirse, impedirá los efectos que esta precarización tiene sobre la preparación y competitividad de la mano de obra, comprometiéndose futuros avances de la productividad.
También resulta necesario aprovechar la transferencia que reclama el Partido Popular del País Vasco, de la gestión del INEM, para reforzar el servicio de colocación a fin de que se logre una eficaz mediación entre oferentes y demandantes de empleo en el marco de un proceso de búsqueda activa del mismo.
Además si el máximo objetivo de la política económica es conseguir un nivel de empleo elevado y duradero, el desarrollo de los recursos humanos constituye el principal desafío al que se enfrentan los mercados de trabajo. De ahí que el Partido Popular del País Vasco conceda prioridad a las políticas tendentes a mejorar la formación profesional inicial y la formación permanente, para facilitar la inserción y reinserción profesional en el mercado laboral y la adaptación a las transformaciones de los sistemas productivos.
Por todo ello el Partido Popular propone un paquete de medidas tendentes a reforzar las medidas que desde el Gobierno Central se vienen desarrollando para la consecución de un nivel de empleo razonable en la búsqueda de la mencionada "sociedad de activos" fundamentado en las siguientes propuestas:
3. Políticas activas para la creación de empleo.
El Partido Popular del País Vasco, considera que no basta
con orientar todas las actuaciones públicas a la creación
de un entorno que permita el crecimiento económico si éste
no es suficiente para la creación de empleo.
En la actualidad se está creando empleo en el País Vasco pero es preciso que se alcance un crecimiento lo suficientemente intenso, y sobre todo sostenido, como para generar empleo de forma espontánea, para lo que es imprescindible que desde la Administración vasca se establezcan políticas activas que incentiven la contratación y permitan disminuir la actual tasa de paro.
El Partido Popular del País Vasco se compromete a desarrollar políticas activas para la creación de empleo mediante programas específicos destinados a ello, haciendo especial énfasis en los colectivos que sufren especialmente el paro, desarrollando para ello las siguientes acciones:
En este sentido ya se ha llamado la atención anteriormente sobre las deficiencias que se han observado con el sistema que se ha venido utilizando hasta ahora. El sistema ha demostrado ser más ineficaz de lo que hubiera sido deseable.
Las organizaciones empresariales y sindicales firmantes pueden encontrar motivos para actuar de forma más interesada, ya que sólo en gastos de gestión ingresan miles de millones anualmente. Tampoco la administración se ha implicado de forma eficiente. Las dos partes palpan un poder que antes no se tenía y que pueden utilizar en todos los ámbitos de sus relaciones alentándose el riesgo del corporativismo.
El Partido Popular del País Vasco desea emplear la competencia en materia de formación ocupacional para establecer un sistema de formación ocupacional continua que se fundamente en la autonomía de las pequeñas empresas y sus trabajadores para, directamente, planificar los cursos de formación en sus empresas, y deducir fiscalmente los gastos demostrados en formación.
De esa forma se conseguiría una mayor eficiencia de los recursos públicos destinados a ese fin, y se evitarán estructuras burocráticas en un área que debe ser flexible y muy adaptada a las necesidades concretas de cada Empresa.
A nivel de empresa, sobre todo en el plano industrial, y con relativa independencia del sector del que se trate, se van creando bolsas de trabajadores redundantes, y normalmente, de edad avanzada, porque los así afectados han sido incapaces de adaptarse a los cambios tecnológicos que han ido ocurriendo en la empresa a causa de una edad relativamente alta y una formación escasa.
Este tipo de colectivos son difícilmente absorbibles por los sistemas normales de recolocación y mucho menos en momentos como los descritos. Las soluciones alternativas vía acumulación de desempleo, incapacidad, prejubilación y jubilación anticipada, tienen un coste que puede ser abordado sólo por muy grandes empresas o por el sector público empresarial.
Ello genera una discriminación palpable entre personas redundantes mayores pertenecientes a empresas pequeñas privadas, que irán normalmente al desempleo, y las mismas personas en grandes empresas o públicas, con alta probabilidad de pasar el trance sin perder excesivo poder adquisitivo hasta los 65 años, y con una pensión de jubilación posterior sin merma.
Dado que a medio plazo no parece que vaya a corregirse de forma autónoma las causas que provocan estas situaciones, ni las desigualdades inherentes a las mismas, parece lógico establecer los que podrían llamase "amortiguadores sociales", es decir, medidas que tiendan a la no acumulación de problemas, y que todas las partes, empresa, Gobierno Vasco, sindicatos y gobierno central, colaboren en la solución.
El Partido Popular propone las siguientes medidas para amortiguar estas situaciones:
La industria tiene que estar en la primera línea de cualquier política económica que quiera facilitar el progreso económico de Euskadi.
En el País Vasco se han tomado decisiones, muchas de las cuales han resultado fallidas, por lo que deben revisarse para saber en que se equivocó y que tiene que hacerse de cara al futuro. Nada sería peor que caer en el derrotismo y la resignación argumentando que la época industrial del País Vasco ha pasado.
En el País Vasco se dan muchos factores objetivos necesarios para emprender una recuperación industrial de largo trazado:
Capacidad empresarial, con una cultura fundamentada en el espíritu emprendedor, en la asunción de riesgos y en el sentido de compromiso y del trabajo bien hecho. Capacidad financiera, con importantes grupos financieros e industriales enraizados en nuestro entorno. Capacidad tecnológica, con unos recursos humanos técnicamente cualificados y con capacidad de innovación y capacidad logística fundamentada en nuestra situación geográfica en el eje Atlántico
El País Vasco ha tenido influencia en España gracias a su dimensión industrial. A pesar de los cambios tecnológicos, la sociedad de la información y la tendencia a una armonía de servicios, Euskadi no puede renunciar a la industria como una de sus bases de progreso.
Asistimos a un momento punta en el ciclo económico. Las políticas industriales deben aprovechar momentos como estos para apuntalar la situación de algunos sectores, apostar por otros y reforzar los nuevos proyectos. Sin embargo, el Ejecutivo Autónomo no ha planteado ninguna estrategia en este sentido, mas allá de apostar por una política soberanista.
En lo tocante a la necesitada regeneración de nuestro tejido industrial los actuales gestores se han inclinado por los grandes proyectos enlazados a grandes multinacionales con planteamientos más publicitarios que fundamentados en las necesidades reales de nuestra industria, arrinconando políticas favorecedoras de la iniciativa interna.
Al contrario de lo que ocurre con los demás países de nuestro entorno (prescindiendo de su posición ideológica) los actuales gestores prescinden de una política de privatizaciones, mientras el lastre que supone el mantenimiento de tanta empresa pública en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma se va incrementando con el único objeto de mantener una red clientelar en la empresa vasca afín a la ideología del Partido Nacionalista Vasco.
El actual ejecutivo nacionalista no se ha comprometiendo con los territorios y comarcas en crisis de nuestra tierra. Las inversiones se canalizan hacia los lugares más cómodos en detrimento de los mas complicados como son el Bajo Deva y la Margen Izquierda del Nervión.
Es preciso mejorar los instrumentos al servicio de las empresas y de las nuevas inversiones, como es el caso de la SPRI, cuya gestión adolece de burocratismo. En la actualidad, y producto de una gestión que no ha integrado al conjunto de las Instituciones Vascas, existen 4 políticas industriales distintas, superpuestas y, a menudo, contradictorias, la del Gobierno Vasco y las de las tres Diputaciones.
De fracaso "de libro" puede calificarse la gestión hasta ahora del Gobierno Vasco en relación a las alianzas estratégicas, sectores en que conviven varias empresas, a veces muy cercanas geográficamente y que no son capaces de afrontar el futuro por separado. El balance que presenta el Gobierno es deplorable.
El actual Gobierno Vasco no ha hecho un esfuerzo suficiente por la racionalización. Los empresarios que quieran montar un nuevo negocio se encuentran con un conjunto de medidas - un total de 57 trámites - que cumplir, que les disuaden de su cumplimiento.
Casi un año después de puesto en marcha el acuerdo para la reindustrialización de la Margen Izquierda, lo único que se percibe son declaraciones de buena voluntad, no hay suelo industrial, apenas existen proyectos y no llegan los puestos de trabajo, eso sí, abundan las declaraciones.
El Partido Popular del País Vasco es consciente de lo mucho que falta por hacer en materia industrial y no caerá en la autocomplacencia que se percibe en los diagnósticos y perspectivas que se han realizado desde el Departamento de Industria por los hasta ahora gestores.
Las propuestas del Partido Popular del País Vasco suponen un reto, no exento de grandes dificultades, que van a servir para reorientar la política industrial vasca, para lo que se aplicarán las siguientes medidas:
La Administración Pública Vasca ha ido acaparando cada vez más recursos y aumentando su peso e influencia en la actividad económica de Euskadi. Desde 1988, en que las competencias no han tenido variaciones significativas en cuanto al coste de las mismas, los presupuestos del Gobierno Vasco han pasado de 302.021 millones a bastante más del doble en 1998.
Sin embargo, la coalición PNV/PSOE/EA no ha sabido aprovechar el importantísimo volumen de recursos que han acumulado nuestras administraciones con el esfuerzo de los ciudadanos vascos.
1. Plan Financiero y Presupuestario.
El gasto corriente, el gasto improductivo, sigue su constante incremento en las Administraciones Públicas, la estructura de personal del Gobierno Vasco es ahora mismo inverosímil, con una dimensión funcionarial muy por encima de lo razonable, donde se han seguido todo tipo de principios para su formación excepto los de eficacia y eficiencia, y para muestra, las tristemente celebres oposiciones de Osakidetza donde los tribunales ya han acreditado qué tipo de principios rigieron la selección de personal.
La consecuencia de todo ello es que en la actualidad la Administración Vasca se ha visto obligada a incrementar fuertemente sus niveles de endeudamiento, incapaz de paliar con ingresos fiscales el creciente nivel de déficit ocasionado por la expansión del gasto de las administraciones.
La principal prioridad que debe guiar en la próxima legislatura la política fiscal, financiera y presupuestaria es favorecer el crecimiento económico con el objetivo de reducir el paro. En este sentido el Partido Popular del País Vasco manifiesta su preocupación por la inutilidad de instrumentos de previsión como el ineficaz y al mismo tiempo altisonante "Plan Económico a medio plazo del sector público vasco" cuya vigencia finalizó en 1997 y cuyos frutos han sido imperceptibles.
El Partido Popular está dispuesto a acreditar que es posible mediante políticas presupuestarias y fiscales poner en la sociedad vasca medidas eficaces para sanear el sector público y al mismo tiempo contribuir con éstas al crecimiento del empleo.
El Partido Popular propone la formulación de un Plan Financiero y Presupuestario con una duración de tres años, al que se acompañará una Ley de Disciplina Presupuestaria cuyo objetivo sea el saneamiento del Presupuesto Público y su equilibrio financiero que contenga las siguientes medidas:
La planificación presupuestaria se realizará de forma plurianual, no de forma simbólica como en la actualidad, sino con una verdadera evaluación de objetivos para formular programas presupuestarios rigurosos con el establecimiento de indicadores de cumplimiento útiles que permita una constante y permanente evaluación del cumplimiento de los objetivos.
El Partido Popular del País Vasco propone convertir el presupuesto de la Comunidad Autónoma del País Vasco en un auténtico Presupuesto por Programas donde sea posible evaluar la consecución de objetivos más allá de la mera formulación teórica o bien intencionada de los mismos.
En el País Vasco debe también implicarse a las instituciones relacionadas con el Presupuesto Público en la consecución de los objetivos de política presupuestaria.
Deben establecerse controles internos eficaces, más allá de cambios de denominaciones como la llevada acabo con la modificación de la Ley de Régimen Presupuestario de Euskadi, donde la anterior Dirección de Intervención del Gobierno Vasco pasó a denominarse Oficina de Control sin que se hayan percibido los efectos positivos de dicho cambio, como se ha dicho meramente formal. Dicha oficina debería estar ligada a la Oficina de Control Presupuestario que se crearía como órgano auxiliar del Parlamento Vasco.
El Partido Popular propone establecer un Departamento de Control
Presupuestario que sin sustituir a la Intervención General
de la Comunidad Autónoma sirva para analizar desde un punto
de vista de eficacia y eficiencia la elaboración, ejecución
y control de presupuesto.
2. El Tribunal Vasco de Cuentas Públicas
El máximo órgano de la actividad económica del sector público vasco es el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas, nunca suficientemente valorado por la administración vasca a quien hay que conferir un papel básico en el entramado institucional vasco referido al control de las cuentas públicas y la mejora de la eficiencia de éstas.
Desde 1985 en que se creara el Tribunal, no se ha aprobado ninguna norma, bien un Reglamento o mejor una Ley de Funcionamiento que regule y perfeccione jurídicamente lo que de hecho viene produciéndose en el seno del Tribunal.
La aprobación de una Ley de Funcionamiento serviría para aumentar sus competencias y regular el funcionamiento de la estructura interna del tribunal, el régimen económico y de personal y otras cuestiones que en la actualidad están sin regular.
El Partido Popular del País Vasco propone la elaboración de la Ley de Funcionamiento del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas al objeto de aumentar sus competencias de control y regular el funcionamiento interno del órgano fiscalizador.
Hoy los vascos pagamos muchos impuestos, lo sepamos o no. El esfuerzo fiscal que han realizado los ciudadanos vascos en estos últimos quince años ha sido muy importante. El incremento medio anual en la recaudación fiscal por IRPF ha sido del 16,2%, muy por encima de lo que ha crecido nuestra economía.
Si nos detenemos en la fiscalizada sobre el beneficio empresarial, el aumento de recaudación anual aún ha sido superior al del IRPF, superando el 16,9 % en los últimos quince años. Del mismo, modo la recaudación por IVA ha experimentado un aumento considerable desde que en 1986 entrara en vigor, con un promedio anual de aumento de recaudación de gestión propia del 17,6 % y un 18,2 % en los ingresos por ajustes de IVA por operaciones interiores, importaciones y los extintos monopolios.
El Partido Popular del País Vasco se muestra convencido de que es posible lograr incrementos de los ingresos fiscales con reducción de la presión fiscal a empresas y personas físicas.
Una excesiva presión fiscal molesta a todos y desincentiva y castiga el esfuerzo productivo. Por otro lado, debe decirse que los importantes niveles de opacidad fiscal que se producen el País Vasco hacen descansar el esfuerzo fiscal principalmente sobre la masa de asalariados.
1. Estatuto Vasco del Contribuyente
El Partido Popular es consciente de las muchas obligaciones que los vascos tienen en sus relaciones con la Administración Tributaria y la inseguridad e indefensión con las que en ocasiones se enfrenta a ésta por lo que:
El Partido Popular del País Vasco propone aprobar un Estatuto del Contribuyente cuyo contenido mínimo sea el siguiente:
2. Lucha contra el fraude fiscal
La lucha contra el fraude fiscal en los recursos públicos o en las obligaciones fiscales, debe constituir un instrumento de primer orden para hacer efectivo el principio de justicia redistributiva y contar con mayores recursos destinados a la promoción económica sin necesidad de aumentar los impuestos que pagan los ciudadanos.
El Partido Popular se compromete de igual modo a establecer un Plan de lucha contra el fraude fiscal que contendrá las siguientes actuaciones:
3. Reforma del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas.
El Partido Popular del País Vasco considera prioritaria la reforma del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, como un paso ineludible para consolidar el crecimiento de nuestra economía, junto con la reforma presupuestaria y del sector público vasco, lo que permitirá, si se hace de forma adecuada, intensificar la participación de los vascos en los procesos de reforma y crecimiento económico que el Partido Popular del País Vasco propone.
Los objetivos que el Partido Popular se plantea en la reforma del IRPF son los siguientes:
A estos objetivos el Partido Popular del País Vasco llegará aplicando las siguientes medidas:
La palabra clave hoy en día para diseñar cualquier política de ayuda al mundo empresarial es competitividad. Cualquier regulación, ya sea fiscal, financiera, laboral, presupuestaria, que pretenda ayudar al desarrollo de nuestras empresas y captar inversiones para dar lugar a otras nuevas, debe estar orientada a la mejora constante de la competitividad.
En este sentido es evidente que un factor esencial que afecta a la productividad de las empresas es la carga fiscal que han de soportar. Tanto la legislación fiscal específica como los costes fiscales derivados del actual sistema de cotizaciones sociales, colocan a nuestras empresas en una situación de clara desventaja respecto a sus competidoras europeas.
Pero es evidente que si se opta por apoyar fiscal, financiera y presupuestariamente la recuperación económica e industrial que se está produciendo, han de tenerse en cuenta dos factores: por un lado, que ha de valorarse la incidencia de las ayudas en el conjunto de las necesidades de recursos para atender los servicios dependientes de la Administración Pública y asegurar una justa redistribución de la riqueza; por otro lado, las limitaciones impuestas por la armonización fiscal europea y por el mantenimiento de los criterios de convergencia en cuanto a niveles de déficit y deuda pública.
Por otro lado, durante los últimos veinte años la constante desaparición de grandes empresas industriales (más del 50%), ha supuesto una creciente importancia de las PYMES en nuestra actividad económica. Ya en el País Vasco las empresas de menos de 100 trabajadores generan el 63% de los puestos de trabajo, mientras que en el año 92 generaban el 41 % de los nuevos empleos. Por lo tanto son nuestras PYMES quienes más contribuyen en Euskadi a aumentar la tasa de actividad y reducir el paro.
Las necesidades surgidas con el nuevo contexto económico, que demandan fórmulas de organización empresarial descentralizadas y grandes niveles de flexibilidad y de capacidad de adaptación, están convirtiendo a las PYMES en pieza clave para la vitalidad de la actividad económica. No hay que olvidar, por otro lado, que el tejido de Pymes en Euskadi es de "minipymes", que dan cobertura al autoempleo del trabajador autónomo.
La realidad de las Pymes de los últimos diez años, a pesar del papel que desempeña en el entramado económico vasco, es de mera supervivencia y a pesar de las dificultades, son las únicas que en el periodo 1992-1997 han creado empleo neto.
La situación de las Pymes y del trabajador autónomo sigue siendo de franca desventaja en relación a las grandes empresas. Tanto desde el punto de vista fiscal como el financiero, como en cuanto capacidad de innovación, formación o investigación, o incluso desde la perspectiva laboral, las Pymes han tenido que actuar en peores condiciones que las grandes empresas.
La actuación desde la Administración Pública vasca no ha contribuido a compensar las discriminaciones y dificultades que ha padecido la pequeña empresa. Más bien al contrario, las relaciones han sido de carácter horizontal y orientadas a la gran empresa y a operaciones de marketing político con ocasión de la localización de grupos industriales internacionales en Euskadi.
Ha faltado una política de auténtico apoyo a las Pymes para facilitar su acceso a mercados públicos, para simplificar la normativa tributaria y los calendarios de pagos fiscales, o para acceder a la contratación pública por la aplicación unilateral por la Administración de cláusulas de homologación de empresas o productos insensibles a las necesidades de la pequeña empresa vasca.
El Partido Popular del País Vasco defiende la elaboración de un "Plan Vasco de apoyo integral a las Pymes y a los Autónomos " que contemple las siguientes medidas:
La economía vasca experimentó un proceso de terciarización muy importante hasta 1989 con un crecimiento del sector servicios que hacía que aumentara progresivamente como sector en relación a la actividad económica del País Vasco ante la constante pérdida de importancia de nuestra industria.
Casi diez años después se ha producido un retroceso muy significativo en el sector, porque durante demasiados años, a pesar de su potencial de crecimiento, el sector servicios y el comercio en general han sido objeto de una atención testimonial. Ni se han dotado recursos suficientes que permitieran políticas de apoyo e incentivación del sector, ni se ha vinculado la acción política del Gobierno Vasco a la potenciación del sector terciario, dejando que fuera la inercia de los años 80 la que siguiera creando nuevas iniciativas.
Lamentablemente, la inercia finalizó ante la ausencia de incentivos y la situación actual del sector es manifiestamente mejorable, y especialmente en el comercio minorista, donde las últimas actuaciones del Gobierno Vasco han incluso supuesto una clara agresión contra el sector.
La gran diversidad de las actividades económicas que constituyen el sector servicios, no impide la existencia de claras interrelaciones entre ellas y la existencia de elementos o áreas en común. Así, el sector del comercio, que engloba la actividad comercial en su más amplio sentido (hostelería, alimentación, comercio mayorista y minorista, grandes superficies, etc.), el sector turístico, con sus propias singularidades; y el sector de transportes y comunicaciones, como servicio esencial de comunicación y relación de todos los sectores económicos.
Las políticas gubernamentales deben contribuir a mejorar la eficacia y eficiencia y orientarse a dar satisfacción a las características propias de cada una de esas áreas comerciales específicas.
El sector comercial atraviesa un momento difícil debido a diversos factores: el descenso del número de consumidores como consecuencia del decrecimiento demográfico generado por el descenso de la natalidad y las jubilaciones anticipadas; la aparición de nuevas fórmulas comerciales como la venta a distancia o por catálogo y sobre todo, las grandes superficies comerciales.
Pero igualmente, el sector comercial vasco ha tenido que añadir a los inconvenientes anteriores, una absoluta despreocupación por los problemas del sector por parte del Gobierno Vasco y de las Administraciones forales, cuando no clara agresión con políticas fiscales e intervencionistas, que han acabado por asfixiar económica, financiera, y burocráticamente a muchos pequeños comercios familiares.
En muchas ocasiones, se han enfocado las actuaciones gubernamentales sobre el sector, no tanto con el objeto de atender sus problemas, sino con una visión economicista tendente a "corregir" el supuesto protagonismo que se atribuye al comercio y al sector de la distribución como agente causante de la inflación.
La rigidez del mercado laboral, la complejidad burocrática del cumplimiento de las obligaciones fiscales y administrativas, el incremento de la presión fiscal municipal, el establecimiento de módulos objetivos para calcular el beneficio fiscal, el deterioro de la seguridad ciudadana, y una ordenación urbanística planificada de espaldas a las necesidades del comercio, han colocado a los minoristas en una situación de desventaja respecto a las grandes superficies que no padecen con la misma intensidad estas distorsiones provocadas por el inadecuado funcionamiento de las Administraciones Públicas.
Por otro lado, no puede olvidarse, que en muchos casos, las grandes superficies constituyen o fundamentan gran parte del margen del negocio, en la especulación inmobiliaria, con cesiones de espacio en sus instalaciones a elevados precios para que puedan instalarse precisamente pequeños comercios, y en la especulación financiera, jugando con los plazos de pago a sus proveedores y los grandes volúmenes de compra.
En gran medida puede afirmarse que las grandes superficies han venido a suplir, con un notorio afán especulativo, la falta de planificación urbanística y comercial de muchos municipios. A todo ello hay que añadir el riesgo de aumentar la influencia de las multinacionales en el sector alimentario, en perjuicio de las pequeñas y medianas empresas vascas, exponiéndose así a que en situaciones de cambio de la coyuntura económica hacia una menos favorable, se produzca un repliegue de la multinacional hacia su país de origen o hacia mercados más favorables.
Por ello el Partido Popular del País Vasco quiere mostrar su apoyo al desarrollo de las superficies comerciales en el País Vasco en la medida en que puedan contribuir en la creación de empleo y a la mejora de la eficiencia económica en el sector comercial, pero sin desequilibrar la posición y los intereses del pequeño comercio familiar.
En consecuencia el Partido Popular del País Vasco considera que el sector comercial necesita de una clara atención por parte del Gobierno Vasco y de las Administraciones Públicas, para mantener los niveles de empleo actual , las pequeñas empresas familiares y permitir sus desarrollo para generar mayor empleo y riqueza económica. Con ese objetivo se proponen las siguientes medidas: