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ELECCIONES AL PARLAMENTO VASCO 2001
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El País Vasco que queremos
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| El Partido Popular del País
Vasco Una alternativa de libertad Tras largos años dedicados a ofrecer en Euskadi la única oposición política al gobierno de coalición de turno, el asentamiento del PP del País Vasco como opción de gobierno es una realidad, el camino recorrido ha convertido a nuestro partido en una fuerza decisiva en el entramado político vasco. El Partido Popular es en el País Vasco el resultado de una permanente voluntad de unión manifestada por los afiliados de los diferentes partidos que históricamente representaron al centro en nuestra tierra. Se puede resumir en pocas líneas cuáles han sido los ejes de actuación del PP del País Vasco; ejes que le han permitido centrar su mensaje y engranar su acción política en torno a la búsqueda del consenso, la cohesión de la sociedad vasca y la exigencia ética de convivencia en libertad. La primera referencia del PP del País Vasco ha sido la defensa de la libertad, como marco en el que todos por igual debemos desenvolvernos. Y desde esa referencia, el PP del País Vasco ha sostenido la necesidad de impulsar el desarrollo autonómico, compromiso legal y político, apoyado en el Estatuto de Gernika como elemento singular de nuestra autonomía, ha planteado la defensa cabal de las libertades democráticas y de los derechos humanos, tantas veces en entredicho por la agresión de una minoría antidemocrática, y ha sido prácticamente la única fuerza política que en cualesquiera circunstancias ha antepuesto la libertad de los demócratas a planteamientos partidistas. La coherencia, a menudo incómoda, en el mantenimiento de estas líneas de actuación se ha traducido en un avance electoral y de respaldo social sostenido para el PP del País Vasco. Líneas de actuación a las que habría que añadir una actitud constructiva, permanentemente abierta al diálogo y al acuerdo en materias tan dispares como el empleo, la reindustrialización o el desarrollo autonómico, que la sociedad vasca ha sabido valorar. Tras las elecciones de 1998, el PP encabeza la oposición democrática en el Parlamento Vasco y tras las elecciones municipales y forales de 1999, en Alava la alternativa pasa a ser un hecho, y hoy es el Partido Popular quien gobierna en Alava y en su capital Vitoria-Gasteiz. A este peso institucional notablemente incrementado contribuye, sin duda, la normalización de nuestra presencia municipal en la mayor parte de la geografía vasca. Más de 300 cargos electos representan hoy a los populares vascos, situación que no tiene precedente comparable desde el inicio de la transición en el centro político del País Vasco. Todo ello es reflejo de la confianza depositada por los ciudadanos en un partido consolidado, con un espacio electoral y social creciente. El Partido Popular agrupa a la totalidad del centro político vasco y está en condiciones de actuar como aglutinante del gran espacio de centro político necesario para la normalización política del País Vasco. La respuesta de serenidad dada por los populares vascos frente al acoso de E.T.A. y el entorno radical, es buena muestra de tal consolidación. El Partido Popular es en el País Vasco una referencia obligada para la orientación futura de la vida política e institucional vasca; y en particular, es la opción de renovación, de alternativa moderada y constructiva a nuestra situación presente. El PP del País Vasco se ha transformado en una fuerza política decisiva para el futuro del País Vasco, capaz de propiciar en el nuevo escenario político surgido en los últimos meses un cambio en la vida política vasca. Nunca como ahora ha estado el Partido Popular en el País Vasco en disposición de acceder a las estructuras de Gobierno. Serán los ciudadanos vascos los que decidan si merecemos su confianza para llevar a cabo las transformaciones que el País Vasco necesita. Pero ya desde ahora, con vocación de gobierno y por tanto como gestor de la Administración Pública y garante de la libertad de todos.
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