LA LIBERTAD
Garantía de convivencia en Paz
A partir del Pacto de Estella,
suscrito en 1.998 por todas las organizaciones y fuerzas políticas
nacionalistas, se conformó un "frente por la independencia"
que -so pretexto de la esperanza de paz suscitada por la falsa tregua
de E.T.A.- supuso una ofensiva política sin precedentes en la historia
reciente del País Vasco.
Los hechos vinieron a poner de
manifiesto que, lejos de pretender la paz, ETA sólo buscaba reorganizarse,
dividir a los demócratas y relegitimar políticamente a HB,
gracias a su papel determinante en la conformación de mayorías
políticas nacionalistas en las instituciones.
Desvelado el pacto político
entre E.T.A., P.N.V. y E.A. que precedió al Pacto de Estella, la
organización terrorista emprendió a lo largo del año
2.000 una nueva escalada criminal, a la que sus socios de Lizarra no supieron
dar respuesta política ni institucional, en los términos
exigibles por una sociedad democrática.
Por el contrario, P.N.V. y E.A.
han asumido plenamente los objetivos políticos del Pacto de Estella
y mantienen su aspiración al reencuentro con HB-EH, con la que
siguen compartiendo presencia en Udalbiltza y otras organizaciones nacidas
al amparo de Lizarra.
Sin embargo, el fracaso político
del nacionalismo no puede ser el fracaso de la sociedad vasca en su lucha
contra E.T.A.; una sociedad que lucha por la libertad es una sociedad
que concibe un futuro de convivencia en paz, sin concesiones políticas
a los enemigos de la libertad.
Sin duda, el modo reiterado y categórico
con el que la inmensa mayoría de la sociedad vasca muestra su rechazo
a E.T.A., junto con el esfuerzo en el cumplimiento de la ley -con todos
los instrumentos del Estado de Derecho- realizado por la sociedad democrática,
son determinantes para llegar a esta situación.
La paz debe fundarse en los principios
democráticos, en el marco de los instrumentos de los que nos hemos
dotado los demócratas en nuestra historia reciente: Estatuto de
Gernika y Constitución. Hoy más que nunca es necesario el
entendimiento entre los demócratas para lograr que el ejercicio
de los derechos y libertades quede garantizado para todos los vascos en
el seno de una sociedad plural y plenamente democrática.
Entendemos que las propuestas programáticas
que siguen deben servir para avanzar hacia una convivencia en paz y libertad.
La Paz en El País Vasco
La libertad y la seguridad, como marco necesario de
la paz, constituyen pilares básicos de la sociedad democrática.
Lamentablemente, tras dos décadas de autogobierno, el logro de
la paz, con la erradicación de la violencia y la intolerancia,
constituye todavía el principal anhelo del conjunto de la sociedad
vasca.
Hoy, el rechazo social del terrorismo es claro e inequívoco
en el País Vasco; lo ha sido de modo creciente a lo largo de los
últimos años, antes y después de la supuesta "tregua"
de E.T.A.; y lo ha seguido siendo frente a la persistencia ciega de la
violencia.
Sin embargo, pese a la rotundidad explícita
del rechazo social, quienes respaldan a ETA y HB han logrado consolidar
a lo largo de la pasada legislatura la división del bloque democrático
formado en su día en torno a la Mesa de Ajuria-Enea.
Tras el Pacto de Estella, el mundo nacionalista ha
intentado legitimar política y socialmente al mundo de HB, aceptando
su interlocución pese a no haber modificado ni un ápice
sus posiciones ni rechazado la violencia, y signando pactos con E.T.A.
, que han tenido efectos concretos en las actitudes políticas y
en las instituciones democráticas.
Los terroristas, a través de unos u otros medios
de actuación, han logrado extender el miedo al conjunto de la ciudadanía
vasca. Las campañas de acoso contra personas o colectivos (cargos
electos de partidos demócratas, jueces, periodistas, personal de
la Ertzaintza y F.S.E., etc.) se han visto reforzadas por la inusitada
extensión del terrorismo callejero. Por sus métodos y la
gravedad de sus acciones, la "kale borroka" ha logrado el amedrentamiento
del conjunto de la sociedad, potenciando y ejecutando estrategias concebidas
y dirigidas por E.T.A. contra los no nacionalistas.
Nos encontramos, pues, en un momento particularmente
grave, en que, desde posiciones políticas nacionalistas, se persiste
en anteponer el acuerdo y el reencuentro con los terroristas al acuerdo
entre demócratas.
El Partido Popular del País Vasco entiende
que no es posible ceder a la voluntad de imposición de esa minoría
violenta sobre la mayoría de los vascos; y que hay que saber persistir
en el camino emprendido, que ha demostrado ser el instrumento más
eficaz para la lucha contra la violencia terrorista y quienes la apoyan.
En concreto, las líneas de actuación
del Partido Popular del País Vasco para avanzar hacia la paz son
las siguientes:
Unidad de los demócratas
Si algo ha demostrado su eficacia a la hora de hacer
frente a los terroristas, ha sido la unidad de los demócratas.
La actuación conjunta de las fuerzas políticas y la movilización
unitaria de los ciudadanos evidencian la voluntad de la sociedad vasca
y deslegitiman cualquier pretensión de representatividad esgrimida
por E.T.A. y su entorno.
Sucedió ya así tras la firma del Pacto
de Ajuria-Enea, que rindió, sobre todo en sus primeros años,
importantes frutos al servicio de la normalización y pacificación
del País Vasco. La progresiva pérdida de apoyos sociales
y políticos, dentro o fuera de nuestra Comunidad Autónoma,
junto con la consolidación de nuestro autogobierno y la unidad
de los demócratas, redujeron el margen de actuación de los
terroristas y pusieron cada vez más en evidencia su marginalidad
respecto a la voluntad mayoritaria del pueblo vasco.
Buscar fórmulas para superar el desencuentro
de los demócratas es, pues, nuestra primera preocupación.
Y del mismo modo que en Ajuria-Enea, seguimos creyendo
imprescindible evitar toda supeditación de la "normalización"
de nuestra sociedad a la voluntad o las pretensiones de los terroristas,
todo vínculo entre determinadas cotas de autogobierno o modos de
ejercicio del autogobierno y el fin de la violencia. Porque seguimos teniendo
la convicción de que cualquier otro planteamiento equivale a una
claudicación ante quienes ejercen la violencia y el terror, de
lo que hemos tenido buen ejemplo en la génesis y los frutos del
Pacto de Estella.
Sobre estas bases, responsabilidad de los demócratas
y voluntad de superar el presente "desencuentro", entendemos
debe reconstruirse la unidad de los demócratas como referente para
el conjunto de la sociedad vasca.
El Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo,
recientemente firmado entre el Partido Popular y el Partido Socialista,
constituye un elemento clave para la recuperación de la unidad
entre los demócratas y contiene los principios básicos en
torno a los que lograr un amplio consenso en esta materia.
Recuperar el prestigio de la Ley en el País
Vasco
Durante demasiados años, el País Vasco
ha constituido una excepción al principio general de igualdad de
los ciudadanos ante la ley, absolutamente incompatible con el Estado de
Derecho pero en todo caso incompatibles con la existencia plena del Estado
de Derecho.
Determinados colectivos dedicados a la violación
sistemática de la legalidad se han movido con márgenes de
cuasi-impunidad; sus permanentes ataques a los derechos humanos y las
libertades de los ciudadanos no han encontrado debida respuesta y la sociedad
se ha sentido a menudo inerme frente a sus acciones.
Mucho se ha avanzado en esta materia. La acción
policial, la actuación de los jueces y tribunales, la colaboración
internacional y la reacción social han contribuido a que, cada
vez más, quienes infringen la ley respondan de sus actos ante la
Justicia.
Es necesario persistir en esta línea; quienes
alientan y dan soporte al terrorismo, o quienes participan de acciones
terroristas vinculadas a actos vandálicos en nuestras calles, deben
saber que no hay un margen de impunidad ni de indecisión para perseguir
sus acciones.
Ni las siglas ni la supuesta intencionalidad política,
deben hacernos olvidar el verdadero objetivo de esta estrategia perversa:
amedrentar, arrinconar a los ciudadanos pacíficos, debilitar el
Estado de Derecho y restar credibilidad a las instituciones democráticas.
Fuerzas políticas, instituciones y organizaciones
sociales deben respaldar sin fisuras la actuación de las Fuerzas
de Seguridad, bajo la dirección de los jueces, en persecución
y castigo de estas conductas. Hay formas diversas de terrorismo y de colaboración
y respaldo a los terroristas, que en todo caso deben ser combatidas con
los instrumentos del Estado de Derecho.
Reforzar la colaboración policial, judicial
y diplomática
En la lucha contra ETA y sus estructuras de apoyo,
la eficacia policial debe ser el principal instrumento para evitar la
comisión de atentados y la operatividad de la banda terrorista.
El ámbito de actuación de ETA exige,
para el logro de esa eficacia, la más estrecha colaboración
y coordinación policial; no sólo entre la Ertzaintza y los
restantes Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, sino con las policías
de otros países europeos -en particular, la francesa-.
También existe, todavía, un camino por
recorrer en lo que a la colaboración judicial y político-administrativa
se refiere; los esfuerzos realizados en Europa e Iberoamérica han
permitido avanzar seriamente en la desarticulación de "santuarios"
etarras; pero nunca es excesivo mantener el esfuerzo en esta materia.
La permanente revisión y actualización
de los mecanismos de cooperación y colaboración existentes
es fundamental para ganar en eficacia en la lucha contra ETA, y para poner
a punto nuevos instrumentos jurídicos o administrativos al servicio
de las libertades.
Del mismo modo, policías y jueces deben percibir
de modo explícito el respaldo y aliento de las instituciones y
fuerzas políticas en su tarea, superando recientes escenarios y
actitudes, en que el condicionamiento de pactos políticos con EH
limitaba o impedía la normal actuación de la Ertzaintza.
Reforzamiento de los medios para la lucha contra el
terrorismo
Independientemente de las responsabilidades del Gobierno
de la nación en cuanto a los cuerpos policiales de él dependientes,
incumbe al Gobierno Vasco el reforzamiento de los medios materiales, de
información y operativos con que cuenta la Ertzaintza para luchar
contra ETA y su entorno.
Las dotaciones presupuestarias no bastan en esta materia;
es preciso reconsiderar aspectos del despliegue de la Ertzaintza, reelaborar
procedimientos y sistemas de actuación, y reforzar los sistemas
de información, de modo que se gane en eficacia y, a la par, en
la seguridad de los agentes que deben hacer frente a tácticas de
"guerrilla urbana" y agresiones terroristas en permanente evolución.
Del mismo modo, desde el Gobierno Vasco y el Gobierno
Central se debe tener la sensibilidad y voluntad necesarias para impulsar
cuantas reformas legislativas o reglamentarias puedan reforzar la capacidad
de las Fuerzas de Seguridad en su lucha contra ETA.
Aislamiento de los terroristas y de sus complices
Todavía existe en el País Vasco un entramado
político y social que apoya el terrorismo etarra, a través
de una cada vez más estrecha colaboración e interdependencia.
Asesinatos, secuestros, actos de extorsión, vandalismo, etc...
son manifestaciones externas de una voluntad de imposición violenta
sobre el conjunto de la sociedad.
Entre quienes practican la violencia y quienes la
apoyan no se aprecia ninguna voluntad de poner fin a la misma.
La línea que delimita la frontera entre demócratas
y violentos debe, pues, ser trazada con nitidez. HB es incapaz de romper
su dependencia de E.T.A. Por el contrario, es cada día más
laboratorio de nuevos modos de extender el terror y semillero de la banda
terrorista; ni su participación institucional se ha normalizado,
ni desde sus filas se ha condenado la violencia, ni se han relajado sus
vínculos con ETA, ni se ha renunciado a cualesquiera modos de coacción
antidemocrática sobre la ciudadanía vasca.
Estamos convencidos de que, mientras para ETA y HB
exista un margen de interlocución política, no habrá
un cambio sincero de posición o actitud. Mientras el ejercicio
de la violencia terrorista y los planteamientos políticos que en
torno a ella se generen o utilice de pretexto, logren dividir a los demócratas,
ETA y HB no acatarán la voluntad democrática del pueblo
vasco.
Hay que derrotar a E.T.A. E.T.A. debe saber que no
obtendrá un precio político por matar ni por dejar de matar.
La sociedad vasca ha sido suficientemente clara en su exigencia; y las
instituciones y responsables políticos deben ser coherentes en
cada una de sus actuaciones en la búsqueda de la paz con esa voluntad
inequívoca de la práctica totalidad de nuestros conciudadanos.
Medidas de apoyo a las víctimas del terrorismo
Los vascos y las instituciones, tanto autonómicas
como estatales, no podemos permanecer impasibles ante el sufrimiento de
las víctimas del terrorismo, que tienen que añadir a la
desgracia de hacer sido objeto de la locura etarra, las dificultades para
obtener -al menos en lo material- una reparación justa que les
permita una subsistencia digna.
· El Gobierno Vasco se compromete a mantener
y mejorar los programas de ayuda asistencial, económica, jurídica
y empresarial para estos ciudadanos, y agilizar los trámites administrativos
para el cobro de las correspondientes indemnizaciones, así como
aumentar las dotaciones presupuestarias destinadas a este fin, en línea
con el notable esfuerzo desarrollado por el Gobierno del Partido Popular.
En el ámbito autonómico es indispensable
incrementar las coberturas y las líneas de actuación, superando
la frialdad y distancia, cuando no indiferencia, con que los nacionalistas
han abordado estas situaciones desde las Instituciones vascas, y desarrollando
las propuestas recientemente aprobadas por el Parlamento Vasco en esta
materia.
La Policía de todos los
vascos. La Ertzaintza.
Al margen del grave problema del terrorismo, los problemas
de seguridad ciudadana que se plantean en el País Vasco no presentan
grandes diferencias con la situación que se produce en el resto
de España.
Las grandes concentraciones urbanas siguen experimentando
indeseables niveles de inseguridad ciudadana, como consecuencia de diversos
factores; incremento del consumo y tráfico de drogas, marginalidad
y desintegración social, fruto de la degradación económica
y social, y de la persistencia del paro, comportamientos miméticos
y con arreglo a una escala de valores que ensalzan socialmente la violencia,
deficiente funcionamiento de la Administración de Justicia y Penitenciaria,
que no facilita una auténtica reinserción social de los
delincuentes, etc.
Si, como hemos señalado antes, son varios los
factores que influyen en la persistencia de la inseguridad ciudadana,
no es ajeno a ellos la inadecuada coordinación, hasta el momento,
de los diferentes cuerpos policiales que actúan en el seno de nuestra
Comunidad Autónoma: la falta de coordinación, las mutuas
interferencias, las duplicidades o las ambigüedades en la delimitación
de funciones entre cuerpos estatales, Ertzaintza, policías forales
y policías locales, ha derivado, en suma, en una pérdida
de efectividad policial.
El desarrollo de un modelo policial racional y eficaz
en el ámbito de la Comunidad Autónoma, no puede concebirse
desde un "centralismo vasco" de nuevo cuño que pretenda
aglutinar todas las competencias en la Ertzaintza, dependiente del Gobierno
Vasco.
Muy al contrario, debe hacerse posible un marco de
relaciones armónico, de relación fluida y eficaz, que respete
en todo caso el acuerdo de delimitación de servicios alcanzado
en la Junta de Seguridad celebrada el 13 de Marzo de 1.989, en la que
quedaron asignadas las funciones correspondientes a cada uno de los cuerpos
policiales que operan en el País Vasco, y la vigente Ley de Policía,
que debe incorporar las reformas necesarias para su adecuación
a la realidad presente.
Por ello, el Partido Popular del País Vasco
entiende que la Ertzaintza, como policía integral, exigirá
el cumplimiento de la Ley frente a todos los delitos, quedando en manos
de los cuerpos policiales del Estado lo que se refiera a las competencias
propias del Gobierno Central, y compartiendo responsabilidades en la lucha
contra el narcotráfico, el terrorismo y la delincuencia internacional
organizada.
Pero al mismo tiempo, el mismo criterio de descentralización
y estrecha coordinación es exigible al Gobierno Vasco, para que
diseñe una distribución de responsabilidades en la lucha
contra el delito y en la exigencia del cumplimiento de la Ley, entre Ertzaintza,
Policías Forales y Policías Locales, pero sin pretender
constituir un único cuerpo policial vasco en el que no quepa la
diversidad y la máxima proximidad a cada ámbito de ciudadanos
al que han de servir más directamente.
Por último, no hay que olvidar los problemas
de índole laboral y/o profesional que se han suscitado en el seno
de la Ertzaintza, por culpa del abuso de nombramientos políticos
en los mandos superiores en detrimento de la carrera profesional de los
agentes.
Por todo ello, el Partido Popular del País
Vasco, propone las siguientes medidas, con objeto de alcanzar unos mejores
niveles de seguridad ciudadana:
· Optimizar el despliegue -ya finalizado-
de la Ertzaintza en el conjunto de El País Vasco, y en particular,
en los principales núcleos urbanos, a fin de incrementar la presencia
policial preventiva en los puntos que presentan mayores niveles de inseguridad
ciudadana.
· Es urgente la definitiva profesionalización
de la cadena de mandos de la Ertzaintza para garantizar el desarrollo
de la carrera de los agentes, limitando la libre designación
para restar carga política e inseguridad al desenvolvimiento
diario de la actividad de los ertzainas, que a menudo expresan su descontento
por los controles o filtros políticos en la toma de decisiones,
con la consiguiente merma de la eficacia policial.
· Es necesaria la regulación del deber
de residencia, vinculándolo al tiempo de respuesta y no a la
domiciliación en la Comunidad Autónoma.
· La elección de todos los representantes
de la Ertzaintza, se efectuará por sufragio universal del colectivo
de agentes, prescindiendo de criterios vinculados a la afiliación
de las diferentes organizaciones sindicales.
· Mantener y desarrollar programas de formación
destinados específicamente a los agentes de las policías
municipales y forales, en el seno y con la cobertura de la infraestructura
existente para la formación de la policía autónoma,
pero teniendo presentes las diferentes funciones que han de desarrollar
y el tipo de delincuencia que deben combatir.
· Aumentar las dotaciones materiales para
la policía autónoma, con el fin de que cuenten con los
medios adecuados y suficientes para cumplir eficazmente con las crecientes
responsabilidades y funciones que le son asignadas en la lucha contra
el narcotráfico, por los graves efectos que en la sociedad vasca
producen las drogodependencias y la delincuencia callejera asociada
al problema de la droga, y en especial, en la lucha contra ETA y el
terrorismo callejero.
· Intensificación de la actividad
coordinadora de la Junta de Seguridad del País Vasco y refuerzo
de la operatividad de las Juntas de Seguridad locales, como marco adecuado
para mejorar la coordinación política y de gestión,
de las funciones que han de desempeñar los diferentes cuerpos
de policía que operan en el País Vasco. En este campo,
se elaborará el reglamento marco para los diferentes cuerpos
de policía locales.
· Impulsar la creación de policías
de barrio, en determinadas localidades y con unos cometidos tasados
y específicos, que acentúen la labor preventiva de una
adecuada política de seguridad ciudadana.
· Establecer unidades especializadas en la
prevención y represión de los delitos ecológicos,
con dotación suficiente de medios humanos y materiales. Crear
así mismo una unidad especializada en la lucha contra el narcotráfico.
· Facilitar un diálogo fluido con
asociaciones ciudadanas (asociaciones de comerciantes, asociaciones
de vecinos, etc.), para tratar de dar solución a problemas específicos
de determinadas áreas, con elevados índices de delincuencia.
· Potenciar la formación jurídica
adecuada de las unidades de Policía Judicial, y en general, de
todos los cuerpos policiales que operan en el País Vasco, a fin
de evitar deficiencias o errores en la instrucción policial previa
a los procesos judiciales, que puedan poner en peligro la validez de
pruebas o diligencias.
Justicia. Garantía de Libertades
La justicia en un Estado de Derecho debe ser garantía
absoluta de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y de protección
efectiva de los derechos fundamentales y de sus intereses legítimos;
sin que inconcretas invocaciones a la realidad social permitan, por vía
difusa, hurtar la vinculación de los jueces al sistema de fuentes
y con ello al Imperio de la Ley.
Sabemos que las condiciones actuales del País
Vasco no son las más adecuadas para que este Imperio de la Ley
permita el desarrollo de la personalidad de todos los vascos. No obstante
el Partido Popular asume el decidido empeño para que una más
eficiente utilización de las fuerzas de nuestra Ertzaintza, en
sus funciones de Policía Judicial, consiga que aquellas conductas
que lesionan frontalmente la convivencia entre los vascos, reciban por
parte de los Tribunales de Justicia una rápida y eficaz respuesta.
Por otra parte, la Justicia se encuentra inmersa en
un ambicioso proyecto global de reforma de la Justicia, el Pacto de Estado
de Reforma de la Justicia. A los vascos nos interesa no quedar al margen
de este importante proceso de transformación social.
Para no quedar al margen, no debemos escatimar esfuerzos
para que los ciudadanos de nuestra Comunidad se vean favorecidos por el
éxito común que supondrá una mejor Administración
de Justicia. Para ello habrá que estar presente y ser oídos
en los trabajos y decisiones que el Pacto de Estado de Reforma de la Justicia
va a requerir.
Sabemos que esto último se puede lograr, si
nuestra representación en ese complejo proceso asume y respeta
los elementos normativos básicos de convivencia ciudadana para
todos los vascos que en la actualidad poseemos, y si además nos
representa a todos con una actitud de franca lealtad institucional con
las demás partes intervinientes. Pues bien. Esta es la posición
que adoptará un Gobierno Vasco del Partido Popular.
Debemos velar también, y en tal dirección
trabajaremos en el Gobierno Vasco, para que Euskadi alcance para sí
las mayores cotas de decisión en materia de medios al servicio
de la Administración de Justicia, dentro de un ambiente de pleno
respeto al marco constitucional y estatutario.
También velaremos para que con un ejercicio
más eficiente de esa competencia, destinando los recursos económicos
necesarios, consigamos una mayor celeridad en la resolución de
los asuntos judiciales y un más adecuado tratamiento a los ciudadanos
por parte de su Justicia.
Aspectos de dicha reforma de la Justicia en los que
la voz de los vascos debe ser oída con claridad son, entre otros,
el diseño de la oficina judicial, la reorganización del
personal que presta servicios en la misma y la aplicación de nuevas
tecnologías.
El diseño de la oficina judicial debe tener
la necesaria flexibilidad para que nuestra Comunidad Autónoma,
haciendo uso del margen de decisión política que disfrutamos,
pueda alcanzar el modelo más eficiente; suprimiendo o minorando
las tareas repetitivas o innecesarias, eliminando los tiempos muertos
entre una y otra diligencia, y , en suma, eligiendo científicamente
un modelo, dentro de un marco general común para toda España,
que nos resulte plenamente satisfactorio.
Por otro lado y en relación a la Justicia en
el País Vasco, una circunstancia específica complica la
situación; la alta conflictividad social existente en el País
Vasco, convierte a los destinos y plazas judiciales de nuestra Comunidad
Autónoma en puestos escasamente atractivos, lo que da lugar a una
gran movilidad y frecuencia de traslados, con lo que se dificulta la tramitación
de los procedimientos, en tanto el nuevo magistrado o juez que sustituye
al anterior, profundiza en el conocimiento de los asuntos pendientes no
iniciados por él.
Este problema, que pudo parecer superado, ha vuelto
a intensificarse en los últimos tiempos; las amenazas contra jueces
y magistrados, así como fiscales y abogados, sólo pueden
agravarlo aún más.
Asimismo, la insuficiencia del número de Juzgados
en determinadas localidades del País Vasco, o para atender determinado
tipo de asuntos judiciales, llega a producir auténticos atascos
y colapsos, dado el elevado volumen de asuntos que han de ser resueltos
por un mismo juez o magistrado.
En el terreno de las competencias de la Comunidad
Autónoma Vasca, la transferencia del personal al servicio de la
Administración de Justicia ha venido a facilitar una más
coherente y eficaz actuación del Gobierno Vasco para superar las
deficiencias materiales, económicas y de medios humanos a las que
se enfrentaba la Justicia en el País Vasco.
Sin embargo, carece de sentido dar carta de naturaleza,
desde el Gobierno Vasco o desde el Consejo General del Poder Judicial,
a cuestiones que no son problemas reales del funcionamiento de la Justicia.
Nos referimos en concreto a las polémicas sobre las plantillas
de personal, la euskaldunización de jueces y magistrados, o la
exigencia por colectivos carentes de toda representatividad del desarrollo
de los juicios en Euskera.
La demanda real en esta materia es ínfima;
menos del 0`5% de los procedimientos en cualquier caso; y los casos polémicos
lo han sido por razones ajenas al funcionamiento de la Justicia. De todos
modos, no debe olvidarse que la pretensión de celebración
de juicios en euskera no solventa problema alguno, sino que, por el contrario,
los crea; pensemos en los juicios con jurado, en las partes o letrados
no euskaldunes, etc.
Por todo ello, el Partido Popular del País
Vasco, propugna la adopción de las siguientes medidas para la mejora
de la administración de Justicia en la Comunidad Autónoma
Vasca:
· La mejora en la formación y preparación
de los jueces y magistrados, mediante la institucionalización
de cursos de reciclaje y actualización, foros de debate entre
profesionales de Derecho y periodos de prácticas más intensos
y prolongados en el tiempo.
· El aumento del número de jueces,
mediante los sistemas previstos en la Ley. Es necesario igualmente,
el incremento de la plantilla de fiscales, así como de médicos
forenses, a fin de que puedan coadyuvar a la organización de
la justicia en los correspondientes procedimientos.
· El Apoyo al papel que desempeñan
las asociaciones judiciales.
· La coordinación con las instituciones
vascas competentes en materia de asistencia social, con la finalidad
de lograr la adecuada reinserción social de los delincuentes.
· La mejor formación jurídica
de todos los Cuerpos policiales que operan en el País Vasco,
y en especial, de las policías locales, a fin de evitar errores
en la instrucción policial previa a los procesos judiciales,
que pudiera dar lugar a la anulación de pruebas y diligencias,
contra los presuntos delincuentes.
· Se atenderá a la adecuada articulación
de los servicios de protección al menor, mediante la habilitación
de los locales y medios humanos especializados, lo que permitirá
superar la situación en que se encuentra el sistema de centros
de rehabilitación de menores y las instituciones de acogida de
menores desprotegidos, y la plena aplicación de las previsiones
de la normativa legal recientemente reformada.
· Se establecerán mecanismos de acuerdo
con los colegios profesionales de Abogados y Procuradores, para garantizar
una mejora de la calidad de servicio de turno de oficio y del beneficio
de justicia gratuita, al mismo tiempo que se establecen unas dotaciones
presupuestarias dignas para cubrir el coste de dichos servicios.
· Se potenciarán las Oficinas de Asistencia
a la víctima del delito, con sede en los Juzgados de Guardia,
a fin de facilitar asistencia jurídica, psicológica o
sanitaria inmediata a quien resulte ser víctima de un delito.
· Se incrementarán los medios materiales
para facilitar el cumplimiento de las penas de arresto de fin de semana.
|