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En
el momento presente es la incertidumbre y, en alguna medida,
la resignación la nota que caracteriza la actitud de nuestra
sociedad. Los vascos, preocupados por nuestra situación
- particularmente si la comparamos con otros momentos pasados,
tenemos una confianza muy limitada en la superación de
las actuales circunstancias en un futuro próximo. |
La
situación social de la Comunidad Autónoma Vasca
(C.A.V.) arroja un balance peor que el del conjunto de España;
niveles de paro semejantes a la medida nacional, se ven agravados
por el peso de los parados de larga duración y la dificultad
de acceso al empleo, en particular para jóvenes y mujeres.
Persisten bolsas de pobreza y marginación, que los recursos
públicos no alcanzan a entender suficientemente. Y la
"madurez" de nuestro tejido producto propicia ciclos
reconversores sin fin, absorbiendo cuantos esfuerzos de reindustrialización
se han impulsado en los últimos años. |
En
estas circunstancias no es de extrañar el desánimo
de amplios sectores de la población, y en particular de
la juventud vasca, que no creen que el futuro depare mejores
oportunidades laborales, permita superar la conflictividad social
u ofrezca mayores posibilidades de acceso a la vivienda o a la
formación. |
Así
pues, la situación económica y social del País
Vasco en 1996 no mueve al optimismo. Las posibilidades de traducir
en incrementos de empleo o calidad de vida los periodos de recuperación
de la actividad económica se ven ensombrecidos por la
crispación política y las incertidumbres de futuro. |
Nada
tiene, pues, de particular la desconfianza de los vascos ante
el porvenir; desconfianza que en los últimos años
ha ido instalándose en nuestra sociedad y a la que han
contribuido también otros elementos. |
La
violencia, con su carga de miedo e intimidación, sigue
siendo un factor distorsionador de la normal evolución
económica y social del País Vasco. La radicalización
de los violentos, en respuesta a sus constantes pérdidas
de apoyo electoral y peso institucional, supone una presión
continua sobre la sociedad vasca; la losa de la violencia condiciona,
desde la marginalidad, el futuro de todos. |
Sin
embargo, para hacer frente a esta situación se ha pretendido
prolongar un modelo político ineficaz en la búsqueda
de una salida a la crisis del País Vasco. La coalición
P.N.V.-P.S.E.-E.A., formada tras las elecciones autonómicas
del 94, supuso - curiosamente - la agrupación en un gobierno
tripartito de las tres fuerzas políticas que mayor retroceso
habían experimentado en las urnas. Se repetía así,
básicamente, el escenario de las dos últimas legislaturas,
con pactos P.N.V. - P.S.E. - E.E. |
Desde
entonces hemos conocido un gobierno de compartimentos estancos,
en el que cada cual administra su parcela y consume un presupuesto;
no hay proyectos comunes y compartidos, lo que supone una dificultad
creciente en la gestión; no hay suficiente sintonía
en temas claves - como la violencia -, en los que es discutible
que exista una posición común del ejecutivo; pero
es que, además, en particular a partir del pasado 3 de
marzo, la incapacidad para consensuar políticas largo
tiempo ejecutadas en común - política lingüística,
por ejemplo - o la evidencia de la crisis financiera que se cierne
sobre las instituciones vascas ha disparado todas las alarmas. |
Los
últimos escarceos entre los socios, en los que se plantea
sin disimulo la recomposición del ejecutivo vasco, son
buena muestra de la inminencia de la quiebra del tripartito.
Entendemos por ello necesario reconocer el agotamiento de un
modelo político basado en pactos de nacionalistas y socialistas
- con eventuales apoyos de otras fuerzas políticas -,
y el reparto del poder y de la administración; modelo
plagado de inercias y contrasentidos y que se ha revelado incapaz
de impulsar la recuperación económica y social
del País Vasco, de superar el parón del desarrollo
estatuario o los desajustes de vertebración interna de
la C.A.V. |
Un
modelo, además, que ha dejado de responder a la voluntad
de los ciudadanos vascos, que el pasado 3 de marzo dieron una
radiografía electoral notablemente cambiada de nuestra
comunidad autónoma: la reafirmación del pluralismo
político - reflejo de una sociedad plural -, el apoyo
a fuerzas moderadas y centradas - que comparten amplios espacios
del centro político -, y el alejamiento de la radicalidad
y del nacionalismo, ha supuesto el alumbramiento de un nuevo
escenario político. Escenario más equilibrado,
con una representación semejante de nacionalistas, socialistas
y populares y que tras el acceso de José María
Aznar a la Presidencia del Gobierno con el voto afirmativo de
los diputados del P.N.V. en la investidura, abre importantes
expectativas en el futuro político del País Vasco. |
El
3 de marzo los ciudadanos sellaron, voto a voto, el acta de defunción
de un modelo político basado en la alianza del nacionalismo
con la izquierda y plantearon la exigencia de un giro importante
en el modo de hacer política y en los protagonismos políticos
en Euskadi. |
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Tras largos años dedicados a la unificación
de antiguas sopas de letras y al asentamiento del PP del País
Vasco, el camino recorrido desde el VII Congreso, en 1993, ha
convertido a nuestro partido en una fuerza decisiva en el entramado
político vasco. Lejos quedan la división y fragmentación
que caracterizaron a nuestro espacio político en los 80. |
Así, el Partido Popular es en el País
Vasco el resultado de una permanente voluntad de unión
manifestada por los afiliados de los diferentes partidos que
históricamente representaron al centro-derecha en nuestra
tierra. La refundación del Partido Popular, precisamente
al contrario de las divisiones que se producen en otras fuerzas
políticas vascas en el mismo período, ocurre después
de numerosas situaciones de acuerdo que no tuvieron referencias
semejantes en sus mismos partidos a nivel nacional. |
Se puede resumir en pocas líneas cuáles
han sido los ejes de actuación del PP del País
Vasco; ejes que le han permitido centrar su mensaje y engranar
su acción política en torno a la búsqueda
del consenso y la cohesión de la sociedad vasca. |
La primera referencia del PP del País Vasco
ha sido la defensa de la legalidad, como marco en el que todos
por igual debemos desenvolvernos. Y desde esa referencia, el
PP del País Vasco ha sostenido la necesidad de impulsar
el desarrollo autonómico - compromiso legal y político
-, apoyado en el concierto económico como elemento singular
de nuestra autonomía, ha planteado la defensa cabal de
las libertades democráticas y de los derechos humanos
- tantas veces en entredicho por la agresión de una minoría
antidemocrática -, y ha sido prácticamente la única
fuerza política que en cualesquiera circunstancias - ha
antepuesto la unidad de los demócratas en la mesa de Ajuria
Enea a planteamientos partidistas. |
La coherencia, a menudo incómoda, en el
mantenimiento de estas líneas de actuación se ha
traducido en un avance electoral y de respaldo social sostenido
para el PP del País Vasco. Líneas de actuación
a las que habría que añadir una actitud constructiva,
permanentemente abierta al diálogo y al a cuerdo en materias
tan dispares como el empleo, la reindustrialización o
el desarrollo autonómico, que la sociedad vasca ha sabido
valorar. |
En 1993, aunque asentado y en clara progresión,
el PP del País Vasco era una fuerza minoritaria en la
oposición parlamentaria o foral, con una presencia muy
reducida todavía en los ayuntamientos. En coherencia con
ello, y la presencia territorial era frágil y el peso
político se reducía al propio de una fuerza minoritaria. |
Todos éramos conscientes de los difíciles
momentos superados, pero también del largo trecho pendiente. |
Hoy, en 1996, se han dado buen número de
pasos en la dirección que entonces se apuntaba: |
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Tras
las elecciones de 1994 y 1995, el PP encabeza la oposición
democrática en el Parlamento Vasco y las Diputaciones
Forales. A este peso institucional notablemente incrementado
contribuye, sin duda, la normalización de nuestra presencia
municipal en la mayor parte de la geografía vasca. Más
de 200 cargos electos representan hoy a los populares vascos,
situación que no tiene precedente comparable desde el
inicio de la transición en el centro derecha vasco. |
 |
Todo
ello es reflejo de la confianza depositada por los ciudadanos
en un partido consolidado, con un espacio electoral y social
creciente, todavía pendiente, en cualquier caso, de incrementar
su estructura y vertebración interna en paralelo con la
expansión territorial lograda; pero hoy, sin duda, el
PP agrupa a la totalidad del centro-derecha vasco y está
en condiciones de actuar como aglutinante del gran espacio de
centro político necesario para la normalización
política del País Vasco. La respuesta de serenidad
dada por los populares vascos - incluso en momentos como el asesinato
de Gregorio Ordóñez, uno de los artífices
del crecimiento del PP - frente al acoso de E.T.A. y el entorno
radical, es buena muestra de tal consolidación. |
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El
peso político del PP del País Vasco ha crecido
elección tras elección en estos años; peso
político que no deriva sólo de las cuotas de poder
logradas en otras CC.AA. o de la victoria en las recientes elecciones
generales; por el contrario, el PP del País Vasco es hoy
una alternativa política viable a la actual composición
del tripartito P.N.V. - P.S.E. - E.A. en las instituciones vascas,
como ha quedado patente en algunos ayuntamientos, con Bilbao
a la cabeza. Y ha contribuido con 5 escaños - los mismos
del P.N.V. - a la investidura de José María Aznar
con Presidente del Gobierno, sin olvidar el papel jugado en la
articulación de la nueva mayoría. |
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Tras el 3 de marzo y la elección de José
María Aznar como Presidente del Gobierno, se ha abierto,
también en el País Vasco, un nuevo periodo. El
cambio de escenario que se ha producido tiene su máxima
expresión en el acuerdo PP - P.N.V. para la investidura,
precedido por otros importantes acercamientos en ámbitos
municipales, de los que sin duda Bilbao es el mejor exponente. |
Las bases de aquel acuerdo - desarrollo estatuario,
concierto económico, etc.- coincidentes con ejes de actuación
del P.P del País Vasco, lo convertían en la consecuencia
lógica de una trayectoria. Pero, además, el acuerdo
tuvo una notable significación política, al abrir
la posibilidad de reencuentro de lo que los espacios políticos
y sociales del PP y P.N.V. son y representan en la sociedad vasca,
después de una historia de desencuentros. Como es obvio,
el acuerdo no fue fruto de una exigencia matemática, sino
del deseo de salvar la línea divisoria que nos ha separado
durante generaciones. |
Evidentemente esto requiere voluntad por ambas
partes, vencer recelos y superar notables diferencias, inevitables
a pesar de la positiva valoración de los 100 días
del Gobierno Aznar. No podemos olvidar la dificultad interna
del P.N.V. para superar tensiones de dirección contradictoria,
a menudo visualizables en declaraciones y propuestas irreconciliables
de unos u otros representantes políticos o responsables
institucionales. Un nuevo escenario requiere también tomas
de posición y decisiones que a menudo no es posible si
fricciones internas. El PP del País Vasco, desde el reconocimiento
de la distancia que nos separa del P.N.V., se compromete en la
búsqueda de terrenos de encuentro y en la permanente apertura
al diálogo, sabiendo de antemano que no siempre el acuerdo
será posible. |
Pero entendemos que es esta voluntad y esta disposición
la que debe caracterizar la consolidación de un nuevo
escenario político en el País Vasco. Porque la
búsqueda del acuerdo entre el P.N.V. y PP es positiva
para el País Vasco y para el conjunto de España. |
En cualquier caso, el PP del País Vasco
debe continuar su tarea de vertebración del centro político
en Euskadi. La posición de fortaleza política presente
del PP debe permitirnos ser referencia de moderación para
todos los vascos e impulsar propuestas y actuaciones que contribuyan
a la cohesión de nuestra sociedad. |
Siempre hemos entendido más importante insistir
en lo que nos une que en lo que separa a los vascos; en este
nuevo escenario político, el PP del País Vasco
tiene un papel fundamental para la consolidación de las
referencias de cohesión
de la
sociedad vasca, para el sostenimiento de los acuerdos básicos
que compartimos una mayoría de ciudadanos vascos. |
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En
la etapa que comienza, el cumplimiento del Estatuto como norma
fundamental de convivencia y cauce de nuestras aspiraciones de
autogobierno tiene una renovada importancia; reiteramos, en consecuencia,
el compromiso formulado tantas veces en este tema por el PP del
País Vasco y que ha conocido ya materializaciones concretas
en los primeros días del Gobierno Aznar. |
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También
la defensa y desarrollo del Concierto económico, en un
momento crucial y pendiente de renegociación a partir
del 2001, es un reto y un compromiso ineludible con la sociedad
vasca que los populares vascos siempre hemos sentido como propio.
Consolidar el concierto, hacer comprensible al conjunto de España
su carácter profundamente solidario y expresión
singular de nuestro autogobierno e impulsar su desarrollo - frente
a las incomprensiones o las voluntades uniformadoras de Bruselas,
de otras CC.AA. o de los técnicos de la Administración
Central - es tarea en al que el PP del País Vasco se siente
particularmente comprometido. |
No
podemos dejar de señalar la importancia del Concierto
como elemento de autoidentificación de la sociedad vasca;
es decir, como elemento diferenciador, fruto de una concreta
historia, que ha permitido solventar desde la estabilidad las
relaciones fiscales y financieras de los Territorios Forales
con la Hacienda del Estado; y que ha garantizado y garantiza
la contribución solidaria, sin asomo de privilegio, de
los vascos al desarrollo y bienestar de todos los españoles.
Confundir a estas alturas modelo diferentes de relación
- algo consustancial al modelo autonómico de la Constitución
del 78 - con privilegio es pretender reescribir la historia. |
En
esta materia es notable el grado de incoherencia de los socialistas
vascos, cogobernantes en las instituciones vascas, que guardan
silencio mientras sus compañeros de otras CC.AA. levantan
los ánimos contra el Concierto Económico. Si bien
es cierto que hay mucho por hacer en la explicación y
comprensión del Concierto más allá de las
fronteras de la C.A.V., no parece de recibo el doble lenguaje
o la actitud ambivalente de quienes en le terreno político
deberían ser primeros defensores del Concierto. Su silencio
en fechas recientes llama poderosamente la atención. |
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El
tercer aspecto en torno al que existe un acuerdo básico
en la sociedad vasca es el Pacto de Ajuria-Enea. El PP nunca
se ha cuestionado su utilidad y su eficacia para el logro de
los objetivos que - hace ya más de 8 años - los
demócratas vascos nos propusimos al firmarlo. La unidad
del Pacto de Ajuria - Enea, sin exclusiones, es el instrumento
más eficaz del que nos hemos dotado los demócratas
para hacer frente a E.T.A. y a su entorno radical. |
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También,
en cuanto referencias de cohesión, existe un debate pendiente;
o más bien, un debate cerrado en falso y aplazado "sine
de": el referente a los diversos aspectos de la vertebración
interna de la C.A.V.. Pendiente de reforma la denominada L.T.H:
y la aprobación de la nueva ley a Aportaciones - a debatir
en 1996 - tenemos la ocasión de alcanzar acuerdos que
den estabilidad - desde el consenso - a la articulación
de las relaciones políticas y financieras entre los Territorios
Históricos y de éstos con las Instituciones Comunes. |
 |
No
deja de suponer un elemento pendiente más, y que contribuye
lamentablemente a la situación de déficit de control
democrático que existe en el País Vasco, el sistema
de trabajo del Consejo Vasco de Finanzas, - en particular en
relación con la citada Ley de Aportaciones, que aprueba
a través del procedimiento del artículo único
-, impidiendo el debate y fiscalización de decisiones
de trascendental importancia para el conjunto de los vascos adoptadas
por dicho organismo. |
Es
preciso reconocer que el diseño de la Ley de Territorios
Históricos está cuestionado en la práctica
por la progresiva centralización del modelo en el Gobierno
Vasco; que la Ley de Aportaciones se enfrenta a fricciones estructurales
cada año entre los Territorios, y que no admite más
parcheros; y que la "autonomía municipal" está
hoy en entredicho por la "tutela financiera" de las
Diputaciones Forales. |
En
su compromiso de búsqueda del acuerdo para solventar esta
situación, el PP del País Vasco defenderá
la aplicación del principio de subsidiariedad en la relación
competencial entre las diferentes administraciones, buscará
fórmulas de participación de las juntas Generales
en la tramitación de la Ley de Aportaciones y planteará
la regulación por la ley de las relaciones entre las haciendas
Forales y las Haciendas Municipales. Todo ello contribuirá
sin duda a impulsar la reforma de una administración vasca
hipertrofiada, caduca en su concepción y lastrante por
su falta de agilidad. |
Lo
fundamental es que, al final del debate, no sea la disciplina
de partido o el voluntarismo político lo que dé
cohesión al modelo resultante, sino la plena y libre asunción
del mismo como un acuerdo básico más al servicio
de la convivencia entre los vascos. |
Del
mantenimiento - o el logro - de estos acuerdos básicos
depende, en buena medida, la normalización - política
y social - y la pacificación de nuestra tierra. O lo que
es lo mismo, las posibilidades de afrontar, desde este nuevo
escenario, los problemas pendientes de la sociedad vasca; problemas
que precisan, antes que nada, para su solución de una
creciente cohesión y acuerdo que aglutine a una mayoría
de ciudadanos vascos. En esto entendemos que no caben atajos
ni "terceras vías" y que sólo desde el
consenso social y político será posible el logro
de tales objetivos y la definición de líneas de
actuación futuras. |
Con
estas referencias de cohesión, para el PP del País
Vasco, el reto básico que hoy tiene nuestra sociedad consiste
en recuperar el orden democrático. Esto supone la unidad
de los demócratas en la defensa - desde la legalidad y
el pleno compromiso institucional - de los derechos y libertades
fundamentales; derechos y libertades cuyo ejercicio sólo
es posible cuando el concepto de democracia impregna el día
a día de una sociedad. La defensa de valores básicos,
como la convivencia, la tolerancia y el respeto mutuo, deben
concitar la máxima atención de todos, evitando
restar importancia a actitudes y comportamiento que no por reiterados
o habituales pueden entenderse como propios de sociedades democráticas. |
Hacer
frente al desafío de la violencia, a la agresión
permanente de la que es objeto la sociedad vasca por parte de
una minoría fanatizada, totalitaria y antidemocrática,
es tarea primordial para la recuperación del orden democrático.
Debemos evitar la toma de la calle, la conculcación permanente
de los derechos humanos y la barbarie que amenazan a Euskadi
logrando el cumplimiento de la ley en nuestra comunidad autónoma.
Superar la asfixia de la violencia, evitar su impunidad, acertar
en los medios para combatirla y aplicarlos de forma decidida
es la única vía para regenerar la esperanza en
el País Vasco. |
Los
ciudadanos vascos han reaccionado con valentía en muchas
ocasiones frente a la intimidación de los violentos. Lo
hacen cada día, para ganar el futuro, ante la amenaza
incesante de unos pocos, pese a la creciente sensación
de desprotección en la sociedad vasca; aun cuando técnicamente
contemos con la policía más moderna de Europa.
Ante la barbarie callejera protagonizada tantas veces por jóvenes
radicales, a menudo sólo adolescentes, reiteramos la importancia
de una educación para la paz. Quienes manipulan la historia,
quienes fuerzan los conceptos, como el de autodeterminación,
como la misma idea de ser vasco, para arrimarlos a sus intereses
partidistas, proporcionan, en último término, justificación
y aliento a la violencia y coadyuvan a formar el caldo de cultivo
del que se nutre E.T.A.. |
E.T.A.
ha acreditado por todos los medios imaginables su inmovilismo;
perseverar en la unidad y el diálogo entre los demócratas
es la vía para avanzar hacia el final del terror, sabiendo,
en todo caso, que sólo quienes hacen uso de las armas
hacen imposible el cese de la violencia. |
Somos
conscientes de las responsabilidades que competen al PP en este
esfuerzo; en cuanto partido de gobierno, con determinadas cuotas
de poder institucional; y en cuanto fuerza política a
la que la ciudadanía vasca ha dado una confianza creciente
en los últimos años, como catalizador del centro
político. De la unidad y la firmeza con que actuemos dependerá
el mantenimiento de esa confianza. |
Paralelamente,
nuestra sociedad debe hacer un segundo esfuerzo en la recuperación
del orden democrático; esfuerzo en la recuperación
del orden democrático; esfuerzo que supone la creación
o el ensanchamiento de espacios de libertad en la convivencia
diaria y en el desenvolvimiento de nuestros conciudadanos. No
todas las amenazas a la libertad provienen de quienes practican
la violencia física o la coacción directa. Identificar
y desterrar comportamientos o situaciones antidemocráticas
es también tarea de todos los vascos. El PP del País
Vasco estima imprescindible, sin tabúes y desde la reflexión
serena, acometer un proceso de rectificación de conductas
y prácticas que contribuyan al asentamiento de la libertad
en Euskadi. Libertad que, en buena medida, depende de la aceptación
en la práctica diaria de la pluralidad de nuestra sociedad
y de la idéntica legitimación de la expresión
democrática de ese pluralismo por parte de nuestros ciudadanos. |
En
esta materia, la primera reflexión nos corresponde a los
dirigentes políticos. El victimismo, la exacerbación
de las reacciones, la politización de todos los ámbitos
de la vida social, son actuaciones que dificultan la expresión
de la sociedad y le restan protagonismo en ámbitos que
deben ser independientes de lo político. Devolver protagonismo
a la sociedad y evitar proyectar un exceso de crispación
política en el día a día será sin
duda positivo para la libertad en el País Vasco. Mayores
espacios de libertad, de información, de serenidad deben
caracterizar el futuro de la C.A.V. |
Hay
una segunda hipoteca de la libertad que es especialmente percibida
por la sociedad vasca: el clientilismo; clientilismo de todo
tipo, pero siempre con una referencia política, que ha
alcanzado entre nosotros dimensiones preocupantes. En la administración,
en la vida laboral, en el acceso a la contratación pública,
etc., la existencia de una tupida red de favoritismos y fielatos
vulnera la libertad individual la libre competencia o la igualdad
de posibilidades. Desterrar estas prácticas, expresión
manifiesta de corrupciones y corruptelas - no siempre demostrables,
pero a menudo sufridas -, es también contribuir a la libertad
en Euskadi. |
A
menudo también, los gestos antidemocráticos tienen
su origen en decisiones de instituciones o partidos políticos
incongruentes con la práctica de una sociedad democrática.
Es bien conocida la existencia de ayuntamientos que efectúan
la totalidad de sus comunicaciones orales o escritas con los
ciudadanos íntegra y exclusivamente en euskera; y que
incluso utilizan el euskera como lengua en los debates municipales,
excluyendo de la participación en los mismos a concejales
castellanoparlantes, a los que se niega todo servicio de traducción.
Esto, además de vulnerar la legalidad, constituye una
agresión a la libertad individual y al sentido democrático
de las instituciones. |
Paradigma
de estos "tics" antidemocráticos es, probablemente,
la reciente circular del presidente del B.B.B. del P.N.V. llamando
a sus militantes a boicotear un determinado medio de comunicación,
al parecer por su no coincidencia con el proyecto político
nacionalista; argumentación que encumbre, sin duda, la
desligitimación de los no-nacionalistas, la libertad para
defender proyectos, ideas o planteamientos alternativos, discrepantes
o diferentes de los postulados nacionalistas. Sin duda, la aspiración
no confesada por algunos de que Euskadi sea un "batzoki"
o una "casa del pueblo", o una "sede del P.P"
se traduce en a amenazas a la libertad cuando tales individuos
o grupos acceden a parcelas de poder. |
Y,
por último, también en el ámbito de la política
lingüística y de sus aplicaciones concretas se detectan
restricciones de la libertad individual. Por ejemplo, la exigencia
de que cada funcionario tenga conocimiento del euskera con la
administración; o el permanente acoso al modelo educativo
"A", so pretexto de que no permite alcanzar determinados
objetivos de euskaldunización, como si el único
objetivo de la educación fuera la euskaldunización;
o determinados planteamientos de discriminación positiva
del euskera en áreas en las que solo contribuyen a generar
antipatía hacia la lengua vasca. |
Poner
remedio a tales situaciones exige partir de la legalidad y del
conocimiento de la realidad social; y supone, por otra parte
de la administración, la renuncia al voluntarismo político
en la reforma de aquella o el análisis de ésta,
pues la diversidad y pluralidad, fruto de la historia, es la
mayor riqueza de nuestra sociedad. Una política lingüística
respetuosa con la libertad debe ser compatible con la existencia
del "perfil 0" en la administración, con una
concepción de modelos educativos al servicio de la opción
individual y la formación integral de los alumnos; y con
planteamientos normalizadores en los que intervengan, por ejemplo,
las Juntas Generales de cada Territorio Foral. |
Una
sociedad más libre siempre tiene mayor capacidad de respuesta
frente a los problemas. Ciudadanos libres de temor y de coacción
siempre serán capaces de poner ilusión y confianza
en el día a día para superar el desencanto actual
de la sociedad vasca. |
Desde
el centro político, concebido como compromiso de modernidad
y posibilidad de entendimiento y acuerdo, y en el nuevo escenario
político surgido de las urnas el pasado 3 de marzo, el
P.P. del País Vasco empeñará cuantos esfuerzos
sean precisos para lograr - mediante la recuperación del
orden democrático y el afianzamiento de las libertades
- una democracia plena en la C.A.V.. |
Probablemente
el logro de esta plenitud democrática es la mejor aportación
que los vascos podemos hacer a una España concebida como
proyecto compartido - por cada cual vivido y percibido de modo
diferenciado -, en el marco de la Constitución del 78. |
Es
de desear que la idea de consenso y unidad entre partidos que
compartimos una posición sobre la solución democrática
de los problemas de la sociedad vasca, permita también
la progresiva identificación de un número creciente
de vascos con aquel proyecto. La capacidad de encuentro entre
los propios vascos y de los vascos con el resto de los españoles
- asumiendo la propia historia y de las peculiaridades de todos
debe ser una característica del nuevo escenario en que
se desenvuelve la sociedad vasca, como elemento de innovación
e inflexión respecto al inmediato pasado. |
El
PP del País Vasco asume también su compromiso en
el logro de esa mayor comprensión de los vascos en la
gobernabilidad y la construcción de la España de
las Autonomías como proyecto compartido. |
La
característica universalidad de los vascos, que constituye
el factor positivo más importante de nuestra historia,
es resultado de nuestra implicación sin reservas en la
tarea común del resto de los españoles para contribuir
a la presencia de España en Europa y en el mundo. |